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lunes, 4 de noviembre de 2013

López-Murphy critica medidas que han golpeado la inversión chilena en Argentina: "Seguramente cuando cambie el gobierno serán revertidas"

"Se ha configurado una estructura muy negativa. No hay ningún país avanzado, progresista, al que usted le gustaría parecerse, que tenga la inflación que tenemos", afirma el economista trasandino. ¿Reformas de Bachelet? "No me animaría a hacer un juicio, pero me preocupa que se vea afectada esta inmensa máquina de crecer".  
Una crítica opinión sobre la serie de medidas aplicadas en el último tiempo por el gobierno la Cristina Fernández de Kirchner que ha afectado a empresas chilenas tiene el ex ministro de Defensa y Economía y dos veces candidato presidencial de Argentina, Ricardo López-Murphy.
El economista trasandino está de paso en Chile invitado por la Fundación para el Progreso, que junto a la Universidad ElCato, organizó la segunda versión de un encuentro de pensadores liberales que se efectua esta semana en Zapallar.
"Argentina ha disfrutado de las ventajas de la inversión de las empresas chilenas, que han generado empleo, mejores prácticas administrativas y que han sido un ejemplo para la competencia. Ojala creáramos las oportunidades y tuviéramos un auge de inversión más grande. Argentina necesita creación de empleo genuino, mejorar sus prácticas administrativas, incorporar tecnología y en eso Chile ha estado a la vanguardia en Latinoamérica", afirma.
-Ha habido, sin embargo, medidas, como la fijación de precios al retail que afectan a empresas chilenas, Cencosud, Falabella...
-Ha habido un problema de regulación muy mal hecha en Argentina. Entre otras, un uso y abuso de los controles cambiarios, de los controles de precios, de modificar artificialmente las estadísticas. Todas esas prácticas han sido negativas y no sólo porque no son razonables en otros países, sino porque han sido muy perjudiciales para los consumidores y la actividad económica. Y agregaría algo que a veces no se menciona: la idea de una cosa tan infantil como es poner un control, reprimiendo los síntomas, al final termina en un problema mucho mayor. Nos pasó con la inflación, con la disponibilidad de divisas, en fin.
-¿Y qué opina sobre los problemas que ha tenido LAN?
-Fue una de las políticas más desacertadas que se siguió. Fue toda una maniobra hecha por una fracción del gobierno en la empresa que es propiedad del Estado y los fracasos que han tenido se ha procurado ocultarlos creándoles obstáculos a la competencia. Eso ha sido muy mal tomado por la opinión pública, es muy negativo, y no es consistente con lo que necesitamos en el largo plazo. Si Argentina necesita algo es tener sus cielos lo más abiertos posible para aprovechar una llegada extraordinaria de turistas.
Cuando usted quiere hacer un subsidio social siempre hay una polémica de acuerdo a cuánto atenúa el infortunio y cuánto desincentiva el trabajo. Ahora, subsidiar al 1% o 2% de la población que usa el transporte aéreo es un disparate desde el punto de vista social, de largo plazo y de las finanzas públicas. Ha sido una política descaminada y un error desde la A a la Z.
-¿Argentina dejó de ser atractiva para nuevas inversiones de empresas chilenas y del mundo?
-Lo que ha actuado como un problema muy serio ha sido el cepo cambiario (restricción a la compra de dólares), que ha sido una suerte de bloqueo y por eso hemos perdido inversiones enormes del resto del mundo. Si algo hay que cambiar en la Argentina es el cepo. Ha habido políticas que han desincentivado la inversión y que seguramente cuando cambie el gobierno serán revertidas integralmente.
-La inflación disfrazada es otro problema que no ayuda a mejorar el clima de negocios.
-La inflación tiene tres problemas: uno es el maquillaje de los números, que nos ha generado un gran desprestigio y nos ha creado un problema muy serio para la articulación social. En todos los países la discusión social es compleja, pero cuando usted no sabe dónde está parado lo es muchísimo más. En segundo lugar, la inflación ha deteriorado el sistema monetario, financiero, el mercado de capitales, lo que hace que la economía funcione peor. Y, en tercer lugar, ha hecho mucho daño en el sistema tributario porque se han castigado las amortizaciones, la inversión sobre todo, y porque ha sido un impuesto a los más pobres.
Se ha configurado una estructura muy negativa. No hay ningún país avanzado, progresista, al que usted le gustaría parecerse, que tenga la inflación que tenemos. La inflación que tenemos la tiene Venezuela, que es el lugar al que nadie quiere parecerse.
"Hemos logrado que el trigo sea escaso en Argentina..."
- El domingo hay elecciones en su país, ¿qué debe hacer el próximo gobierno para que las empresas vuelvan a confiar en su economía?
-Argentina debe tratar de parecerse a sus vecinos, a Chile, Uruguay, Perú y a Brasil. Son países que han tenido reglas de comportamiento, algunas me gustan más que otras, pero en general muy similares al resto del mundo. En Argentina ese cambio tendría un impacto extraordinario en términos de atracción de inversión, desarrollo de empleo productivo, mejora de su horizonte y de resolución de los conflictos que enfrentamos.
-¿Tiene alguna propuesta en el tema energético que también preocupa transversalmente en la región?
-Argentina tiene una abundancia extraordinaria y donde pusiera reglas razonables vamos a resolver nuestros problemas y los del área. Ahora, las políticas populistas que hemos tenido no sólo han causado una crisis energética. Hemos logrado que el trigo sea escaso en Argentina y para lograrlo había que hacer un esfuerzo de una tenacidad extraordinaria. Hemos logrado quebrar a buena parte de la industria frigorífica. Mire, si la carne argentina tiene dificultades es que se están haciendo barbaridades.
Me parece que en los tres casos hubo políticas equivocadas que, de ser revertidas, van a dar un espacio muy grande a Argentina. Si mi país hiciera las cosas bien en materia energética, probablemente en 10 años nos convertiríamos en un polo energético muy significativo por los recursos que hay.
"No estropeen lo que está yendo bien"
-También en Chile hay elecciones en las próximas semanas y la Nueva Mayoría tiene la mayor opción de ser elegida, ¿da lo mismo quién sea el próximo Presidente?
-Chile es un país que se ha vuelto emblemático en toda Latinoamérica por su progreso económico y social, por la estabilidad macroeconómica y por ser un país destacable en índices institucionales, de transparencia, de honradez de políticas públicas. Es un país ejemplar. A mí me tiene muy impresionado el crecimiento económico que han tenido y el nivel de ingreso per cápita que los pone en la puerta de ser un país desarrollado.
No me animaría a hacer un juicio, pero me preocupa que se vea afectada esta inmensa máquina de crecer. Ustedes han logrado armar un mecanismo que les ha dado un resultado extraordinario y creo que cuando una cosa funciona bien no hay que tocarla.
-¿Las reformas tributaria, la asamblea constituyente y la AFP estatal pueden afectar esta máquina?
-Si reconocemos que ha habido un desempeño excepcional, de alta calidad, yo sería muy prudente en tomar acciones que tuvieran cualquier parecido a lo que se ha hecho en Argentina y Venezuela. Todo lo que se acerque a eso sería para mí un camino equivocado. No estropeen lo que está yendo bien y no arreglen lo que les está dando resultado.
Espero que nadie se ofenda: me acuerdo haber llegado hace algunos años a Pudahuel y me parecía un aeropuerto de una provincia de Argentina. Y hoy es un aeropuerto formidable. En los últimos 40 años he visto cambios increíbles. Tendría la prudencia del éxito, pero usted sabe que esas cosas son difíciles de transmitir.
-¿Quién a su juicio sería un buen ministro de Hacienda para Chile: Alberto Arenas, José de Gregorio?
-Una de las ventajas que ha tenido Chile es la calidad de sus cuadros dirigentes. A ellos los conozco y la ventaja es que son nombres que han tenido responsabilidades de gran significación... Me parecen buenos nombres.
Economía mundial: "Probablemente estoy en el lado de los optimistas"
-¿Cómo impacta el actual escenario internacional a las economías de la región?
-Probablemente estoy en el lado de los optimistas. Veo a China manteniendo una alta tasa de crecimiento, no a 11%, 12%, pero sí en el eje del 7%, 7,5%. Me parece que vamos a tener buenas noticias y que Estados Unidos tendrá un desempeño razonable, del orden del 3% de crecimiento en los próximos años.
El mundo va a un ritmo de crecimiento muy parecido al que ha tenido en los últimos 25 años, quizá no tan espectacular como fue el periodo 2002-2007, pero vamos a tener un mundo favorable.
-¿Cuáles son los focos de riesgo?
-Hay un riesgo de conflicto de orden bélico en el Medio Oriente y que tendría una consecuencia devastadora. Hay un problema de gobernabilidad muy delicado en Europa, un proceso de corrección de excesos cometidos, de mal diseño institucional, pero hay un riesgo que eso, en lugar de consolidarse, se desparrame. Y hay un problema muy serio de gobernabilidad en Estados Unidos que requiere de soluciones de largo plazo.

Publicado por el diario de Chile La Segunda