Buscar este blog

Cargando...

jueves, 14 de agosto de 2014

“El default es una situación absurda”

Incremento de la inflación, avance de la brecha cambiaria hacia fin de año e incertidumbre por el default. Este escenario avizoró Ricardo López Murphy, para los próximos meses. El ex ministro de Economía visitó ayer Tucumán, y disertó en un almuerzo de trabajo organizado por la Fundación Federalismo y Libertad. 

En la exposición “Consecuencias del default en las economías provinciales”, el especialista abordó el impacto que tendrá en los sectores productivos. López Murphy señaló que el Gobierno tenía en mente postergar el reclamo de los holdouts. “Pero se le cruzó el fallo del juez (Thomas) Griesa. 

Esto impidió que el Estado pueda endeudarse en el exterior para amortiguar los problemas internos, en especial la falta de dólares”, remarcó ante LA GACETA. El economista consideró que la cesación de pagos “es una situación absurda”, ya que la deuda pendiente no es elevada. 

“Las economías que defaultean son aquellas que tienen deudas enormes. La deuda de la Argentina equivale a un cuarto de la de EEUU y a un séptimo de la de Italia. Pero el Gobierno decidió no resolver el problema”, analizó. “No se sabe si es por la claúsula RUFO (que impide al Gobierno ofrecerles a los buitres más de lo que recibieron los bonistas que entraron al canje) o porque el Gobierno no aguantan este problema en su retórica”, agregó. Lo cierto es que, según López Murphy, si el default no se resuelve, impactará de modo negativo en las economías provinciales. 

“Habrá una enorme restricción del crédito productivo. También para los Estados provinciales. Esto obligará a menos endeudamiento, y golpeará al sector privado, que ya sufre la carga impositiva y el impuesto inflacionario”, advirtió. Respecto del dólar, consideró que, hacia fin de año, habrá una fuerte masa de dinero en la plaza monetaria que presionará sobre el tipo de cambio paralelo. 

“En diciembre, habrá un anegamiento monetario que, cuando llegue al mercado, pondrá una enorme presión sobre el dólar marginal. Esto ampliará la brecha con el dólar oficial y afectará las reservas del Banco Central”, pronosticó.

Nota publicada por La Gaceta de Tucumán.

martes, 12 de agosto de 2014

"Vamos a gastar más en subsidios que en el sistema previsional, eso es algo que está descontrolado"

Por más de una década el Ciclo “Argentina y el Mundo” que organizan la Fundación Cultural Santiago del Estero y la Fundación Hamburgo ha acercado a los santiagueños la visión de los más importantes pensadores de la cultura nacional y en algunos casos latinoamericana con las disertaciones de los ex presidentes Luis Alberto Lacalle de Uruguay y Eduardo Frei de Chile. 

En su continuidad de este año, el próximo martes 12, a las 21, en el salón Azul del Hotel Carlos V de nuestra ciudad, el político y economista Ricardo López Murphy presentará su último libro “Mejores políticas públicas” en una conferencia que ha despertado gran expectativa, tanto por los antecedentes del disertante, como por la situación coyuntural del país. En esta oportunidad, la conferencia de López Murphy es auspiciada por las fundaciones F. Naumann de Alemania y Federalismo y Libertad de Tucumán. 

Antes de su llegada a Santiago del Estero, EL LIBERAL dialogó con el prestigioso economista sobre varias inquietudes que se plantean en el libro y que, a su vez, son de candente actualidad: la política de subsidios, la situación inflacionaria, el manejo de la deuda con los “fondos buitre” son algunos de los tópicos que abordó el economista en diálogo con este medio.

¿Cómo surgió este libro que presenta el martes en Santiago? 
Es el producto de una serie de seminarios de formación cívica de dirigentes donde están abordados los principales problemas de la economía argentina: el energético, de competitividad, de empleo, los problemas monetarios, los problemas de competencia del sector agrícola, los problemas federales, casi una cobertura muy amplia de los debates que transcurren en la Argentina contemporánea hechos con la perspectiva de ayudar a pensar los problemas que enfrenta el país y como resolverlos. 

¿Esos problemas siguen irresueltos? 
 Sí, creo que algunos se han agravado como el empleo del sector privado que ha venido cayendo, lo que ha crecido mucho es el empleo público pero el empleo productivo, genuino, ha venido cayendo por eso es tan importante este tema. 

¿Cómo ve Ud. la política en general de subsidios que se va profundizando cada vez más? 
Creo que hay que fomentar el empleo, bajar los impuestos al empleo y cortar los subsidios porque hacen mucho daño. El costo de los subsidios energéticos ha llegado a magnitudes catastróficas, hoy casi solo en energía estamos gastando más de 4 puntos del PBI creo que el conjunto de los subsidios debe estar llegando a 7 puntos del PBI, lo cual es un disparate, vamos a gastar más en subsidio que en el sistema previsional, creo que eso está descontrolado. El camino correcto es cortar subsidios, transfiriendo ese ahorro a mayor empleo, a desgravar el empleo, eso creo que le haría muy bien a la economía, a la sociedad y a la moral de los argentinos. 

El hecho que se vayan retroalimentando los subsidios, ¿no afecta también la inflación? 
Creo que el problema de los subsidios se está piramidando, ese problema afrontado a tiempo era manejable, hoy va a ser muy traumático y cada mes que dejamos pasar va a ser peor. 

¿Cómo ve el manejo de la situación de la deuda y los holdouts? 
Eso ha sido muy mal manejado desde hace varios años, mi sensación personal es que ahora estamos bajo el riesgo de cometer un error enorme, porque habiendo refinanciado el 93% de la deuda poner en riesgo todo por el 7% es un error enorme. Desgraciadamente lo veo al Gobierno dispuesto a que caiga todo el esquema y a entrar en una cesación de pagos de toda la deuda, creo que es un enorme error. 

¿Esto va a agudizar los otros problemas de la economía? 
Sobre todo, lo que va a hacer, porque esto es un fenómeno que empieza ahora y los default son complicados cuando dura mucho tiempo, los primeros meses se sienten muy poco, lo primero que va a hacer es agudizar los problemas que ya tiene la economía que ya tiene problemas de financiamiento, de reservas, de inflación, de financiamiento agregado y ahora esto lo va a ir agregando porque va a haber cada vez más retiro de financiamiento del sector privado que hasta ahora tenía bastante holgura en el sector externo. 

¿Cómo ve el trecho que queda hasta final de año? 
Va a estar muy complicado porque se han acumulado una cantidad de desequilibrios muy severa que va a impactar. Si no hay un cambio drástico en la orientación del gobierno estimo que diciembre y enero va a ser más difícil que el año pasado. Es difícil pensar en un cambio drástico en el Gobierno… Yo no lo veo, el cambio drástico que uno ve es si el problema de la deuda se resuelve, eso sí que es un cambio drástico porque sobre todo a este Gobierno y en el último período del año los ayudaría mucho, Si no hay eso, lo veo a fin de año muy complicado. 

¿Y hacia 2015 cuál es la perspectiva teniendo en cuenta que se viene una transición? 
Tengo la esperanza, todos los candidatos han revelado mucha más sensatez en sus declaraciones, me da la sensación que todos los candidatos tienen más prudencia, mas razonabilidad de la que se ha gobernado este año, tengo más expectativa pero igual van a heredar una situación grave y lo más peligroso de todo es el tema de la deuda porque ahí lo va a obligar al Gobierno a gastar los dos primeros años en arreglar ese problema en lugar de poner una agenda de crecimiento. 

¿El Gobierno Nacional está haciendo una puesta en escena para saltar la cláusula Rufo en diciembre o no quiere pagar realmente? 
La retórica parece cada vez más inclinada a no cumplir la sentencia, pero bueno, no quisiera hacer una afirmación que luego pudiera ser usada en el juicio que viene. No quiero comprometerme, me da la sensación de que todas las acciones del Gobierno van en la dirección de no cumplir la sentencia, pero esperemos.

Griesa el juez de la causa, dijo el viernes que podía declarar al país en desacato, ¿que significaría? 
Eso significa que y deja de ser un problema financiero para pasar a ser un penal. Tenía ya no solo causales civiles y comerciales sino penales. 

¿Podrían ir presos? 
No, pero es crearse otro problema, no hay experiencia en esto. Nunca nadie que acepta la jurisdicción como nosotros en tres oportunidades y frente a los jueces, ratificamos que íbamos a respetar la sentencia, le hecho de no haber cumplido la sentencia, de haber hecho perjurio, creo que tiene consecuencias penales muy complicadas, pero bueno, a medida que pasan los días todo se va complicando.

lunes, 4 de agosto de 2014

"El gobierno está preso de una retórica épica"

Exministro de Economía y excandidato a presidente, López Murphy está convencido de que el gobierno tiene aún posibilidades de sacar a la Argentina del default asumiendo el problema lejos de toda la retórica de carácter épico que lo rodea. 

 - ¿Cómo reflexiona el tema de default? 
 - Tengo la certidumbre de que no alcanza con encuadrar en problema en la reflexión técnico-financiera o económica. Hay que reflexionar cómo se planta el gobierno ante el problema. Y ahí hay dificultades porque opera bajo dictado de imaginarios escondidos en repliegues de su "ser", o su "identidad", que me resultan por momentos insondables. 
 - ¿Es un tema a abordar desde la antropología, la ontología? 
 - No instrumental para pensarlo desde esos saberes. Los K están reflexionando el problema apelando a una especie de jeringozo. 
 - ¿Llega a esa conclusión con sólo seguir el discurso K y su historia? 
 - No necesariamente. Hablo de lo puntual: la forma en que enjuagan todo lo referente al default. Lo de jeringozo lo sumo para definir la extrañeza de mucha gente sensata que incluso quiere ayudar a superar este problema. Pero se encuentra con las manos atadas. En el exterior, por caso, se les presenta disparatado, flagelado, un tema importante, pero también solucionable desde hace mucho tiempo. Esa es la pregunta más difícil de contestar. 
 - Si se acepta que es un problema solucionable, ¿por qué esa conducta? 
 - El gobierno está prisionero de una retórica épica. Mucho de miopía, incluso alentada desde varios planos de la comunicación que fundamenta que esta línea -"patria o buitre" - entusiasma a la gente y esto favorece al gobierno… 
 - ¿Cuánto dura la vitalidad de ese caldo gordo? 
 - ¡Ah, esa es otra historia! Poco. Pero esto no quiere decir que también en el exterior no haya comprensión del tema, de que lo que le sucede a Argentina sea producto de una gran arbitrariedad porque, entre otras razones, no haya un marco regulatorio para manejar estos casos. - ¿Esta ausencia legitima a los buitres? - Tienen recursos para pleitear en defensa de las moras de deuda que han comprado. Tienen el contrato y aplican la legalidad. En esa tarea han tenido gran eficacia porque lo que hacen es aplicar la legalidad. Tienen un contrato, y mientras no haya una regulación sobre esta materia, la ley es el contrato. En otros planos, en Argentina también hay fondos buitres. 
 - ¿Con qué perfiles? 
 - Yo conozco gente, abogados, que compran juicios entablados por gente que no puede, por ejemplo, seguir causas. Mire: hace muchos años, el Banco Central salió a vender las acreencias que tenía. Primero se las ofrecían a los propios deudores. Y si uno se hacía el zonzo y no quería comprar, se las ofrecían a buitres vernáculos. - ¿Esas acreencias provenían de intervención de bancos privados, financieras? - El grueso tenía ese origen. Y mientras las tuviera el Central, para esos deudores eran papeles. Pero cuando salió a venderlas, pagaban. Y si no, a los buitres nuestros. 
 - ¿La gente que manejó la negociación -me refiero a los planos técnicos- tenía solidez de formación para estar ahí? 
 - En este gobierno uno puede tener muy buena formación, pero siempre estará prisionero de lo que Cristina diga, de cómo ella pondere, de cómo ella se vea ante el problema en relación a tantos años de hablar y hablar de amigos y enemigos. Y ahora, el país está prisionero de jeringoza K… 
 - ¿Qué es evidente entonces? 
- Que la presidenta hace primar más ese historial que solucionar el problema. 
 - Si la presidenta lo llama… - Imposible. - …y le dice "Mire Ricardo, pensamos distinto en política, en economía, pero acá están los pasajes, los viáticos. Vaya a Nueva York y arregle el entrevero del default. ¿Qué hace? 
 - Admitamos la posibilidad de lo imposible. Le digo que hay que pagar en efectivo, que es el único camino que queda. No pagar con bonos. Acá hay que pagar, que creo que es a hoy un monto de 1.600 millones. Esto renovaría imagen, porque hay que entender que en materia de toda esta deuda con la masa de acreedores que heredó este proceso, hay una estructura de financiamiento que es un capital bastante favorable para el país: haber arreglado con el 93 % de los acreedores. 
 - ¿Ya en Nueva York habla con los buitres? 
 - No, y eso lo hizo bien el gobierno. Pero la solución que yo encararía es muy barata en relación a lo que nos puede suceder si no hay un acuerdo. Hay que evitar que toda la deuda negociada se nos transforme en deuda al contado. Además, hay que asumir que el país está en un momento económico financiero que huelga detallar o en todo caso se define en una sola palabra: grave a muy grave. 
 - ¿Está a tiempo Argentina de salir magullado pero más o menos entero de esta etapa del default? 
 - Me parece que sí, hay algunos días todavía. Y si no… ¡agarrate Catalina! 


"CUERO DURO"
 - ¿Cómo se siente ante la historia de la Alianza? 
 - Tengo cuero duro. Soy gallo de pelea. Estuve ahí con mis ideas de siempre y fui coherente con ellas. Por supuesto que hubiese querido que el país no sufriera esa crisis… el padecimiento de la gente. ¡Un horror! 
 - ¿Ni atisbos del síndrome Alianza? Otros miembros importantes de aquel poder se fueron de la política para siempre, o los fueron. 
 - Yo no me fui ni me fueron. Tanto que después de la Alianza fui candidato a presidente de la Nación en dos oportunidades. En una de ellas logre tres millones de votos, que… bueno, no sería para pararse en la esquina con cara de guapo, pero no parecía fácil para un exmiembro de la Alianza hacer esa cosecha. Si después mi suerte política fue otra, es otra cuestión. 
 - Contrafactual: ¿qué hubiese sucedido si la Argentina de la Alianza era la Argentina sojera de hoy? 
 - No sé… fue lo que fue. Pero en ese tiempo yo vislumbraba -por encima de los problemas coyunturales que tenía el país- que si acomodábamos la economía, estábamos en condiciones de trabajar en línea al proceso de crecimiento que finalmente llegó. Desde lo estructural, el reto más grave que teníamos era el desempleo. Ahí sí que teníamos que tomar medidas muy profundas. Incluso si uno reflexiona serenamente sobre ese tiempo, se da cuenta de que éramos blanco de una tormenta ajena: la baja del precio de gran parte de nuestros commodities en los mercados del sudeste asiático, cuyas economías entraron al nuevo siglo temblando; Rusia, que afectó el mercado de capitales, y también jugó en contra la devaluación que hizo Brasil… un peso pesado para la economía argentina. 
 - No nombra a la Convertibilidad como problema, cuando en todo relato sobre aquel pasado tiene mucha presencia. Que agotada, que no agotada. ¿Por qué? 
 - Que no la nombre no implica que no la reflexione en términos de problema. Hable que de tres causas externas, pero en todos mis documentos sobre esa historia -y acá le leo uno- teníamos un problema con un sistema bancario que funcionaba en clave a la Convertibilidad, una herramienta "sólida para enfrentar dificultades originadas en mecanismos monetarios pero, por las misma razones, era menos apto para soportar adversidades provenientes de problemas puntuales y graves: baja de los precios de los commodities, devaluación a la que procedió Brasil"… En fin. Como ministro, planteé un recorte del gasto que no era "salvaje" como dicen. Dado que lo malo era la coyuntura, buscamos recortar donde había mucha demagogia política: subsidios y podas en la plata que se iba sin sentido en el entramado universitario… De la Rúa no aguantó presiones y bueno… duramos poco. Nos fuimos. 
 - ¿Y eso duele aún? 
 - Duele la oportunidad perdida. Con nuestro plan, en algo más de un año, la economía habría estado rumbo a un crecimiento firme. De haberse aceptado esa austeridad, no hubiese habido default, corralito, etcétera. Ya es historia…Yo sigo en el rodeo diciendo lo que pienso y con argumentos. 
 - ¿Qué no se puede hacer en una economía bajo crisis? 
 - Creer que mañana el sol nos depositará soluciones en la ventana del poder… en una canastita y con bordados y propuestas crocantes…

Entrevista realizada por el periodista Carlos Torrengo para el Diario Río Negro.

sábado, 2 de agosto de 2014

“El default de Argentina fue un fracaso colectivo inexplicable”

Fue candidato a presidente de Argentina en 2003 y 2007, y a jefe de Gobierno de Buenos Aires en 2011. También fue ministro de Economía, ministro de Defensa y ministro de Infraestructura y Vivienda durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001). Actualmente preside la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y la Fundación Cívico Republicana (FCR). Su nombre es Ricardo López Murphy y, además de político y profesor universitario, es un hombre sencillo.

El exministro me recibió en su oficina de la avenida Córdoba el jueves. La altísima humedad fue el segundo tema más recurrente de las conversaciones de ese día. El primero fue, sin lugar a dudas, el default y el futuro de la economía argentina. Me advirtió que estaba con la agenda apretadísima por el tema de la cesación de pagos —y es verdad, durante el tiempo que duró la entrevista lo llamaron al menos cuatro veces. El economista se mostró sorprendido por el resultado del default dado que Argentina tenía una baja deuda pública y un servicio anual de menos del 1%. 

En comparación con el default que enfrentó este país en 2002, la deuda que mantenía Argentina con los tenedores de bonos era radicalmente menor dado el acuerdo que sostuvo el gobierno con ellos en 2005 y 2010, cuando los bonistas aceptaron una quita de aproximadamente el 70%. Según él, “ningún país defaultea con una deuda pública chica y bajo servicio”.

Empecemos por el contexto local. ¿Qué opina usted de cómo se manejó la Argentina con respecto a la negociación con los fondos buitre?

Yo nunca les digo buitre, porque si ellos son buitre nosotros somos carroña. Yo entiendo que es un slang que se usa en Argentina pero implica para nosotros temas muy delicados…

Estos fondos se habían puesto como clave en toda su estrategia hacernos caer en default. Esa era la más grande amenaza que ponían sobre Argentina, y era una amenaza complicada, puesto que si caíamos en default, ellos también perdían porque van a la cola del default. Era, como dicen acá,“vuela el avión si no hacen caso a mi demanda”. Y la verdad que eso fue lo que ocurrió; para la Argentina es una tragedia.

El núcleo de la amenaza era el default. Argentina tenía tres características que es muy importante entender para ver la irracionalidad de la situación en donde estamos.

Argentina tiene una baja deuda pública, no por austeridad sino porque nadie nos presta, y eso es un factor importante. En general los países que defaultean son aquellos que tienen una enorme deuda pública.

También, la deuda argentina tenía un bajo servicio anual. Los costos de intereses de la deuda argentina eran de menos de 1%. Ningún país entra en default con una deuda pública chica y bajo servicio.

Forzarnos al impago es hacer un daño a un país que ya tiene un problema enorme en vinculación con el mercado de capitales.

Yo creo que esto ha sido mal manejado y terminamos en este desastre. Y este desastre es triple. Esto agrava los problemas de Argentina, que es quien más va a sufrir.

Por un lado es un mal resultado para el juez. La idea del juez era resolver la controversia. Yo creo que a lo mejor si se hubiese podido correr la resolución a enero, hubiese sido mas fácil superar un tema que en el acierto, en el error, traumatiza al gobierno argentino: la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers). Yo diría “hay que tener cuidado” porque no es un tema menor.

Tercero, es un muy mal resultado para los holdouts, porque son como los terroristas que se suicidan. ¿Qué queda después de volar esto? Si hay default y no se paga, perdemos todos.

Fue un fracaso colectivo casi inexplicable. Por tanto, la paradoja de Argentina es que ha hecho dos cosas increíbles: Tuvo el default más grande de la historia y el default más pequeño de la historia.

En 2002 tuvimos un default inmenso y ahí teníamos un problema: que la deuda era más grave y teníamos condiciones externas muy adversas. Ahora tenemos buenas condiciones y una deuda pequeña. Argentina es el único país del mundo que logra el impago en estas condiciones.

Yo creo que el Gobierno argentino ha subestimado este problema, ha usado una retórica inconducente de consumo doméstico que no ayuda a resolver problema y me parece que no percibe de la misma manera que yo lo hago, los inmensos costos que tiene el default. El Gobierno tiene una visión alegre sobre eso. Uno sabe como entra al default pero uno no sabe como sale de él.

En este proceso todos aprendimos. Yo creo que los que entraron aprendieron que a los holdouts le fue mucho mejor que a los holdins.

¿Tu volverías a entrar sabiendo cómo les fue a los que pleitaron? ¿O pleitarías también? Ahora, si todos pleitean, el tema no tiene solución. Es decir, para resolver estos problemas inventaron las leyes de quiebra, las sociedades de responsabilidad limitada.

Hay en el mundo mecanismos para resolver estos problemas pero no los hay para los deudores soberanos, por eso es tan complejo el tema, por eso todo el mundo es tan prudente en su retórica. Nadie habla sin el abogado al lado. Lo que ayer hizo el ministro Kicillof de hablar después de negociar cinco horas bajo un estrés extraordinario no lo hace nadie porque es muy difícil controlar las emociones en esa circunstancia. Y es muy difícil que uno diga cosas que después no tienen arreglo.

¿Resolverá algo el hecho de que Argentina vaya al tribunal de la Haya a protestar?

Podrás ir a la Haya, protestar, pero eso no va a solucionar el problema. Solo puede darles alivio y gratificarlos emocionalmente. Es como un luto, como un proceso de luto del fracaso. Eso no arregla el problema del default ni el acceso nuestro al mercado de capitales.

En el PanAm Post tenemos muchos lectores venezolanos, ¿cómo compararía a Argentina con la situación económica de ese país?

Venezuela no está en default. Argentina está en una categoría más baja. El único país latino que está en default en mi conocimiento es Cuba. Estamos en una situación extremadamente crítica. Venezuela no ha dejado de pagar el servicio de su deuda, nosotros sí.

En el caso de Venezuela, su deuda es significativa, en nuestro caso no. Lo que es increíble es que Argentina tenga un problema con una deuda tan pequeña.

El gasto público del Gobierno es un tema recurrente de la crítica opositora. ¿Cómo resolvería el problema del alto gasto público?

Para ponerlo en perspectiva, el gasto que estaba en 30 puntos del PIB pasó a ser de 50 puntos. Y va a haber que volver a un nivel razonable. Va a haber que ir para abajo. Eso se hará gradualmente si hay recursos, y más enérgicamente si no los hay. A veces uno corrige porque no hay remedio. No siempre es por inteligencia o lucidez.

El gasto público exagerado e ineficiente lo que hace es bajar el nivel de vida porque baja la creación de puestos de trabajo, baja la productividad, entonces uno puede empobrecerse terriblemente.

El caso de Venezuela es el caso más claro, es un país inmensamente rico —mucho más que Argentina— y vive mucho más pobremente porque ha desbordado el sector público y ha quebrado todas las actividades rentables en el país. Eso termina mal.

Uno puede corregir inteligentemente a tiempo, o porque tuvo una terrible crisis. Yo creo que Maduro y compañía van a corregir ahora, no porque se han vuelto lúcidos sino porque no tienen más espacio, la situación se les ha hecho inmanejable.

¿Cómo resumiría brevemente la década kirchnerista en Argentina?

Una década desperdiciada con un enorme costo para las generaciones más jóvenes, un lastre muy grande para nuestro futuro y a mi me produce una inmensa tristeza.

Me genera esto por lo que perdimos, por lo que desaprovechamos, por las consecuencias que van a quedar, por haber hecho tanto daño a nuestra cultura y a nuestro sistema de pensamiento.

Se ha machacado tanto con una retórica disparatada que los argentinos nos hemos deseducado, hemos perdido nuestra capacidad de entender nuestro dilema. Por eso nos pasan cosas patológicas como el caso de la deuda.

¿Qué opina de la polémica secretaría de Pensamiento Nacional que creó el gobierno semanas atrás?

La idea de que uno pueda imponer un pensamiento único desde el Estado endiosando a sus líderes es el paradigma del totalitarismo. Se relaciona con hacer del Estado el centro de nuestra vida y endiosar al líder de la experiencia estalisnista, maoísta, la experiencia fascista. Se subordinan los derechos individuales y las libertades al Estado. Esto es lo que define al colectivismo que para mí es la pesadilla del siglo XX.

¿Dónde está parado el liberalismo en la región?

Yo lo veo en una enérgica lucha ideológica, conceptual y cultural. La batalla más importante es la batalla por las ideas. Ojalá maduremos en esta batalla para poder librar una en el campo electoral.

Pero el primer plano precede al segundo. Los valores de la libertad, los éxitos de la libertad, el tipo de sociedad que ha construido la libertad, me parece que no tienen comparación. Cuando uno lo mira desde un ángulo racional es casi imposible creer que alguien elija el otro camino.

En este sentido hemos cumplido en resistir la ola colectivista y totalitaria y pasar vigorosamente a la ofensiva. Nadie nos ve ahora callados.

Han surgido jóvenes líderes que con un fervor extraordinario en sociedades donde la agresión a la libertad es tremenda están dispuestos a jugarse la vida en las calles. Yo eso no lo había visto en mi juventud. Los que venimos hace años batallando por estas ideas hoy sentimos una compañía inmensa. Y eso a mi me llena de placer.

Parte de esto es un proceso educativo, de la difusión de las ideas. Esa batalla cultural no ha concluido, al contrario, la estamos librando.  Desgraciadamente, hay mucha gente que vive del esperpento totalitario.

Yo diría que una de las cosas que más me han impactado es la percepción del éxito y del crecimiento de estas ideas en la literatura, en el debate público, en los jóvenes.

Te lo voy a decir con emoción: nada me gustaría más que vivir para verlo. Lo que ha sido casi una cátedra, se convierta en un foro, y que el foro se convierta en una legión de jóvenes que defiendan estas ideas. A esto le he dedicado mi vida, así que imagínate lo que me gustaría que estas ideas prevalecieran.

En este sentido somos invencibles, porque nos tienen que matar para quebrarnos.



Entrevista realizada por Belén Marty para PanamPost 

“Pagaremos todos muy caro la negación de la realidad”

Ricardo López Murphy asegura que en las últimas semanas eligió el silencio. No era tiempo de hablar o criticar, sino de ayudar al Gobierno en sus intentos por no caer en default, hoy ya parte de la realidad económica de la Argentina. El ex ministro de Economía aseguró a 3Días que un eventual regreso a los mercados internacionales "está liquidado" y que "la única forma de eludir la RUFO era ir y pagar directamente". El economista se lamenta: "Perdimos la batalla".

¿Qué cree que sucedió en Nueva York? 
- Un último intento de evitar el default por parte de la banca privada argentina, que encontró dificultades insuperables en las limitaciones legales tanto argentinas y regulatorias como en la actitud del Gobierno.

El special master y los holdouts dicen que la Argentina rechazó todo tipo de propuestas. ¿Había otra opción? 
- Mi interpretación es que la única forma de eludir la RUFO era ir y pagar directamente, o que alguien se hiciera cargo del juicio y que se estableciera el stay para poder seguir negociando. Eso siempre tenía el riesgo de que hubiera una interpretación de que se violaba la RUFO, ese riesgo estaba. Desde la sentencia de Griesa sabíamos que había un problema muy complejo. En sucesivas interacciones, yo propuse pagar al contado esa sentencia para lograr tres objetivos simultáneos: Evitar el default, cumplir la sentencia, y evitar que se dispare la cláusula RUFO. Eso obligaba al Gobierno argentino a un esfuerzo de obtención de reservas muy grande, lo que probablemente requiriera un tipo de cambio de referencia, y con las reservas que tenemos no alcanza. Entonces, hay que buscar reservas con procedimientos reales. Ese mecanismo en mi interpretación no daba lugar a ningún riesgo, pero en la medida en que se quiera pagar con bonos, conseguir plazos, ahí empiezan todos los problemas de las cláusulas famosas. 

Caída la propuesta de ADEBA, estaría negociando la banca extranjera… ¿es lo mismo? 
- Eso sería otro tipo de problema, con cierta complejidad, pero supongo que será una alternativa que alguien compre el juicio y busque generar mecanismos que eviten todos los problemas asociados al default. Si yo tuviera títulos argentinos estaría muy preocupado en estas circunstancias….

¿Por qué? 
Porque la ventaja para muchos tenedores de nuestros títulos era el largo plazo que tenía la deuda argentina y el bajo costo que tenía para el servicio de la deuda, tanto en términos externos como fiscales. Si se da el cross default y se aceleran los pagos como está en la legislación, toda esta ventaja se perdería y toda la deuda sería exigida en el corto plazo. De ser así, esa deuda no se puede pagar y entramos en el problema crónico que estas situaciones de default generan. De un default se sabe cómo se entra pero es muy difícil saber cómo se sale. 

¿Cuál es el escenario financiero al que nos enfrentamos? 
- La existencia de una situación de esta naturaleza va a restringir el acceso financiero tanto al sector público como privado. El sector público ya lo tenía casi vedado, ahora lo va a tener más cercado, y el sector privado va a estar sujeto a restricciones cada vez más severas por parte de los bancos en el mundo. En esas condiciones vamos a tener un cuello de botella muy duro en el sector externo, vamos a perder más reservas, vamos a tener un tipo de cambio marginal más elevado, vamos a tener menores cotizaciones de todos nuestros papeles, va a haber una caída de valor de las propiedades en la Argentina. Todo eso lleva a menor consumo, menor inversión, menor compra de bienes durables y agudiza la recesión. El problema es que el año que viene eso se empeora por los menores precios de las cosechas, así que el escenario es muy delicado. Parte de la estrategia del Gobierno al normalizar Club de París, el Fondo Monetario, CIADI, Repsol era poder volver al mercado de capitales, ya sea directamente desde el Gobierno o los privados y las provincias, y eso para mí esta liquidado. 

Con este resultado, ¿valió la pena regularizar con Repsol de la manera que lo hicimos? 
 - Parte de toda esa lógica tenía que ver con volver al mercado de capitales, este episodio invalida ese objetivo. Creo de cualquier manera que había que normalizar esas situaciones. A mí me hubiera gustado hacerlo de manera ortodoxa, como se ha hecho siempre en la Argentina, que nos permitió tener largos plazos de gracia en el Club de París, no pagar punitorios, ese en el fondo es una parte central del FMI. 

Pollack dijo que "el default no es una condición técnica; es un evento real que dañará a personas reales". 
- Es un proceso que va a ir agravándose con el correr de las semanas, o sea, va ir devaluando los valores de las propiedades, de las empresas, de las inversiones en la Argentina, va a ir limitando las oportunidades y va a ir aislando más al país de lo que ya estaba aislado. La Argentina, producto de que nadie le quería prestar, tenía como ventaja la poca deuda. Ningún país con poca deuda declara el default, eso lo hacen países con mucha deuda y que no pueden hacer frente a la deuda. Declarar el default, por la razón que fuera, cuando se tiene poca deuda y la tiene estructurada a muy largo plazo es casi imposible de entender desde el punto de vista de los intereses del país. 

¿Qué le pareció el discurso de Kicillof? 
- Creo que hay una costumbre de decir una cosa y después hacer otra. Sucedió con Repsol, el Club de París y el CIADI. Yo soy muy escéptico de las palabras de este gobierno, porque dicen una cosa y después hacen lo contrario, tengo mis reservas. No quisiera fijarme en el discurso sino intentar mirar los hechos. Los hechos son que hasta hoy y hasta donde la información pública llega, el país va a estar en default y eso nos va a causar un daño grande. Debo reconocer que tenía una expectativa muy favorable, creyendo que en el último minuto se había encontrado un espacio que va a permitir evitar este enorme problema que se compra la Argentina, para este gobierno, pero también para los que le siguen. Yo no veo sencilla la salida del default. Después de la experiencia de estos juicios, ¿cómo hace usted para que alguien acepte volver a estar en este esquema y no pida lo que se le ocurra? 

¿Kicillof tiene razón cuando destaca que el fallo de Griesa ha sido criticado por el FMI, por el Mercosur? 
- Nadie está diciendo que el fallo es razonable. Hay muchas cosas que son observables, no sólo del fallo sino del marco legal existente, de las reglas de juego, todo eso es cierto, hay problemas y desmesuras pero eso no cambia las dificultades que usted tiene. Es como que me pregunte por qué llueve o por qué hay un tsunami, nadie está a favor de que existan, pero ocurren. ¿Estamos en fuerza de cambiar la legislación internacional o la de los Estados Unidos? No. Entonces, hacernos la reflexión de que las legislaciones internacionales no son las que a nosotros nos gustarían no cambia el problema que enfrentamos. n Justamente, la Presidenta reclama un nuevo orden financiero internacional… - Eso no va a ocurrir en ningún plan racional en un tiempo que atienda nuestro problema. 

Pero hay que decir que son aguas inexploradas en los mercados internacionales en las que está hoy la Argentina… 
- Justamente, ése es nuestro error. La verdadera amenaza de los holdouts era la posibilidad de llevarnos a un default, porque esa era una catástrofe para nosotros, y lo lograron. Desde el punto de vista de nuestros intereses perdimos la batalla, porque nuestro principal interés estaba en que no nos llevaran al default. n Capitanich y Kicillof insisten en que no es default porque se pagó. - No es un problema de semántica. En la vida comercial y financiera, y éste es un problema comercial y financiero nos guste o no nos guste, la relevancia de querer cambiar la semántica de las palabras no cambia la naturaleza de los hechos. 

Para usted es default claro… 
- Exactamente. Acá no hay victorias morales que empardan las derrotas financieras, no existe tal cosa. En todas las crisis las personas buscan evasivas, buscan sacarse de encima, negar la realidad. n Le insisto, Capitanich dijo que es una patraña decir que la Argentina está en default. - Yo miro los hechos, no lo que a mí me gustaría que sean los hechos. Me gustaría que la Argentina no hubiera entrado al default, que hubiera preservado el financiamiento a largo plazo que tenía, que no se le acelerara la deuda, que no se le produjera una crisis de confianza como esto va a producir. Yo deseo que le vaya lo mejor posible al país, pero yo no niego la realidad. 

Ahora, pareciera que todavía existe una posibilidad de reflotar el acuerdo entre privados… 
- Eso es verdad, todavía hay algo de tiempo, hay como 60 días de tiempo, porque van a tener que lograr las mayorías para poder acelerar y pedir los cross default, y eso lleva algunos días. Uno podría lograr antes de que eso madure revertir los hechos. Si se corrige la semana que viene, yo creo que gran parte de los males más delicados se evitan. 

Evidentemente todavía no es un capítulo cerrado… 
- La vida no se termina ni los problemas van a ser de golpe. Pero no neguemos la realidad porque sino no podemos entender la naturaleza del conflicto que tenemos que superar. 

Usted es político, no solamente economista. ¿Políticamente le parece que el Gobierno de esta manera está negando la realidad? 
- A mí me parece que la retórica que se ha usado no es la que permitía resolver el problema y con el tiempo cuando usted usa una determinada retórica termina siendo rehén de la retórica, porque cuando la abandona pierde legitimidad y representatividad. 

Ocurre que el slogan político del kirchnerismo es "Patria o Buitres". 
- Lo más importante para el Gobierno era conservar una estructura de financiamiento, que era relativamente favorable, donde había entrado el 93% de los acreedores. Si eso se cae, como creo objetivamente que va a ocurrir si no se puede revertir esto, yo no veo un escenario más negativo. Menos reservas, la deuda en default, con la economía paralizada, con una altísima inflación. ¿Le parece una buena forma de terminar? Inexorablemente, la única verdad es la realidad. La realidad va a ser muy lacerante para la Argentina. 

¿Cómo termina económicamente lo que queda del gobierno de Cristina Kirchner, entonces? 
- Creo que va a terminar muy mal, en una crisis mayor que la que ya tenemos, que es una crisis seria, y se va a ir agravando con el transcurso de los meses y no es un sendero inteligente e incongruente con lo que venían haciendo desde principio de año, que para evitar ese resultado habían estado cambiando cosas, negociaron internacionalmente e hicieron las cosas que hicieron. Volver hacia atrás, con los precios de la soja cayendo, con Brasil en receso, con la crisis energética que tenemos, con las escasas reservas y la inflación, es un escenario muy negativo. Pagaremos todos muy caro la negación de la realidad. 

 Entrevista Publicada en el diario El Cronista Comercial, el viernes 1 de agosto de 2014.

miércoles, 28 de mayo de 2014

"Hace 3 años que no se crean nuevos empleos"

BUENOS AIRES, may 27 (DyN) - El ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, aseguró hoy que "hace tres años que no hay creación de nuevos empleos", al tiempo que señaló que "si el nivel de actividad sigue cayendo, veremos complicaciones en muchas empresas". 

En declaraciones radiales, López Murphy afirmó que "hace tres años que no hay creación de nuevos empleos y las fábricas aguantarán uno o dos meses pero si el nivel de actividad sigue cayendo, veremos complicaciones con la situación laboral en muchas empresas". 

"El gobierno se ha comido el beneficio que generó la devaluación con la tasa de la inflación que poco a poco está devolviéndonos a la situación que teníamos antes de la devaluación con el dólar paralelo empezando a aumentar", remarcó el ex ministro. 

 "Vamos a ver mucha tensión en la política cambiaria y de tasas de interés y un escenario de gran nerviosismo para el cuarto trimestre que es normalmente el momento más complicado del año", finalizó López Murphy.

martes, 25 de marzo de 2014

"Hay una enorme falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad"

El ex ministro de Defensa y Economía, durante la presidencia de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, calificó de "complicado" el panorama nacional por una "enorme falta de diálogo" entre el gobierno y la sociedad.

El ex ministro de Defensa y Economía, durante la presidencia de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, calificó de "complicado" el panorama nacional por una "enorme falta de diálogo" entre el gobierno y la sociedad y sostuvo que es "sumamente imprescindible para construir soluciones, planificar el futuro y llegar de manera ordenada y positiva a 2015".
Lo expresó durante un reportaje que concedió a LaCapital, en su gabinete de trabajo en su consultora económica de empresas, inversores internacionales e instituciones financieras de nuestro país y Latinoamérica, y opinó que la "sensatez y transparencia" son las dos cualidades fundamentales para salir del momento económico que se aguzó tras la última devaluación".
Confió que uno de los temas más complicados es "una concentración de demandas de la vulneración que perciben los ciudadanos de su inseguridad y veo muy asociada la gran cantidad de policías muertos, en distintos puntos del país y una percepción de mucho riesgo y cada vez mayor, porque está ligada a un grave problema que se debe abordar con seriedad y rapidez que es el narcotráfico".
Además, López Murphy se mostró partidario de "un programa fiscal que debería apuntar a recomponer el superávit primario sin maquillaje y con metas trimestrales, realistas, nominales y fácilmente verificables, lo que implica aprobar un nuevo presupuesto y derogar superpoderes y facultades de emergencia para evitar nuevas manipulaciones. El presupuesto debe ser el marco normativo e inviolable y actuar de ancla del programa financiero".
—¿Cómo observa el panorama nacional?
—Complicado, con muchos problemas y una enorme falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad, sumamente imprescindibles para construir soluciones, planificar el futuro y llegar de manera ordenada y positiva a 2015 que debe ser la meta para todos, tanto para el gobierno como para la oposición y el primer paso es admitir el descalabro fiscal y tomar las medidas correspondientes para revertir y aplicar las correcciones que no serán fáciles.
—¿La clave del ajuste que habla el gobierno también debe llegar a la administración pública?
—En los últimos años hubo un crecimiento espectacular de número de empleados y de gastos y sin dudas es más razonable corregir esos excesos que han crecido de forma inexplicable desde 2006, que pegarle un saque a los jubilados con un recorte entre un 6 y un 7 por ciento en términos reales. Si la inflación es un poquito más alta del ajuste que se le dará eso es socialmente muchos más nocivo que hacer una actitud más austera en el resto del gasto público. La revisión del gasto público deberá recorrer los tres niveles de gobierno.
—¿Cómo observa el desarrollo del proceso económico en los próximos meses?
—Para los economistas hay un número que logró consenso en la inflación en torno a un 40 por ciento anual, si tenemos en cuenta que en el primer bimestre arrastró un 10 por ciento. Ese dato es plausible con otras variables que se conjugan, como el gasto público que esta creciendo alrededor del 30 por ciento y en igual porcentaje los salarios.
—¿Cuál es su propuesta para combatir la inflación?
—Un programa anti inflacionario requiere primero despejar las incógnitas y generar credibilidad y con estas dos circunstancias el costo de reducir la inflación es relativamente bajo. Hasta hoy el gobierno no enfrentó este tema, porque creo que está más preocupado por la pérdida de reservas. Un programa anti inflacionario requiere de una gran cooperación internacional y va a necesitar que esa incógnita que hay en materia de reserva sea subsanada y sin eso vamos a estar con una incertidumbre muy grande y muy difícil llevar adelante. Un punto más de inflación arrastra miles a la pobreza y o se ve una estrategia decidida a terminar con el alza de precios, en un año que amenaza ser recesivo, con nuevos empleos congelados y con suspensiones de personal en plantas fabriles.
—Se observa una especie de rebeldía por parte de los dirigentes gremiales en medio de las paritarias.
—El clima que preceden estas reuniones no es el más propicio. Usted pide a los dirigentes sindicales que acepten un salario menor a un 30 por ciento con una inflación superior al 35 por ciento y es muy difícil esa circunstancia llevarla adelante. Además, hay una falta de acatamiento gremial a las conciliaciones obligatorias, que comenzó a hacerse recurrente. Será un año tensionado en el área laboral.
—¿El ingreso de los agro dólares de la soja, aumentos salariales por paritarias y la suba de la recaudación fiscal puede producir algún repunte en los próximos meses?
—Si no estamos en un lío más grande es por la suba de la soja y una buena cosecha dio un poco de aire y la tranquilidad cambiaria nos dio un espacio y un margen de maniobra de unos meses. Después de los episodios vividos en enero pasado todos están revaluando sus planes operativos y en ese marco hay muchas incógnitas que actúan de manera disuasoria. Cuando hay incertidumbre uno desensilla hasta que aclare y hay esa actitud en el sector privado. Hoy hay observaciones por la multiplicación de las incógnitas.
—¿Usted crítica la política económica del gobierno nacional, pero qué hizo cuando ocupó la cartera de Economía durante la presidencia de Fernando de la Rúa?
—La situación en ese momento era compleja, difícil e incierta, pero creía entonces y sigo creyendo hoy que por medio de una gestión apropiada, que requería un firme ajuste coyuntural, era posible reencauzar la marcha del proceso económico hacia una dirección más esperanzadora y promisoria. Estuve dos semanas y debí dejar el cargo junto a un equipo integrado por profesionales de elevadísimas calificaciones técnicas y morales que me había acompañado, por la resistencia en la coalición de gobierno y parlamentaria que nuestro programa suscitaba, y tornó inconveniente mi permanencia en el cargo, y presentè mi renuncia, porque el gobierno decidió otro rumbo y si el presidente decide rumbear para otro lado uno tiene dignidad e hidalguía y terminé dando un paso al costado. La economía no tenía en aquel momento excesivos problemas estructurales que requirieran reformas profundas, con la excepción del mercado laboral. Se tenía dificultades coyunturales a las cuales era necesario superar para empalmarlas con un proceso de crecimiento que inexorablemente sobrevendría, como efectivamente sucedió, pero después de una crisis devastadora. Nuestro programa apuntaba a evitar el corralito, el default, la devaluación y la pesificación asimétrica, todas medidas que sumergieron al país en la pobreza y en la desolación más aguda de lás últimas décadas.
—¿Cuál es para usted la diferencia entre la inflación y la inseguridad?
—Allí existe una amplia conexión. La inflación hace que la crisis social sea cada día más grande y la inseguridad cada vez mayor, porque está ligada a un grave problema que se debe abordar con seriedad y que es el narcotráfico. Para esos se requiere políticas muy trascendentes para frenar su avance y luego la erradicación de este flagelo. Antes la droga se la rebajaba, se la mezclaba, se ensobraba y se vendía y ahora ésta la cocina. Los indicadores oficiales de la secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Ssedronar) señalan un aumento espectacular en el consumo de la droga.
—¿Usted estima que el llamado de que hizo la Iglesia Católica no fue bien escuchado?
—No fue bien escuchado por la sociedad y por las autoridades. La Iglesia expresó su preocupación por el flagelo de las drogas y advirtió que si no se toman medidas urgentes, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar estas mafias que siguen avanzando y que debemos parar esta perversa y devastadora fuerza de la droga y no mirar para otro costado.

martes, 18 de marzo de 2014

La situación económica es manejable, dice López Murphy


Sensatez y transparencia. Para Ricardo López Murphy esas dos cualidades son fundamentales si la Argentina quiere salir del momento económico que se aguzó tras la devaluación de enero pasado. “El horizonte (del país) es muy razonable si, en lugar de hacer locuras, nos ponemos sensatos”, dijo el ex ministro de Economía de la Nación, que anoche disertó en esta ciudad en el marco del ciclo de conferencias de la Fundación Federalismo y Libertad. En una charla con LA GACETA, el economista planteó que la salida de mediano y largo plazo es posible debido a tres factores: la cadena de valor agrícola que posee la Argentina; sus reservas de energía, que están entre las más grandes del mundo, y, finalmente, las reservas mineras explotables. Claro está que, en la coyuntura, la gestión de la presidenta Cristina Fernández no debe dormirse en los laureles de la soja, aclara. “Hay que tratar de no crear un problema donde hoy no lo hay. La situación actual es manejable en tanto exista un programa razonable para salir del cuadro de situación”, añade. 

López Murphy coincide con el ministro de Economía, Axel Kicillof, en el diagnóstico de que la Argentina no tiene graves problemas económicos. “No estoy preocupado, ni angustiado; no veo en el país un problema serio. Los precios internacionales son buenos; no hay conflictos políticos regionales, pero sí la necesidad de aplicar correcciones que no serán fáciles”, señala. El especialista lo traduce en ajustes, en particularmente en el rubro subsidios que, a su criterio, siguen generando asimetrías en la Argentina, con una consolidación de sus beneficios en el área metropolitana de Buenos Aires en detrimento del interior. 

¿Qué país vislumbra, desde el punto de vista económico?, se le consultó. López Murphy contestó: “un número que tiene bastante consenso es el de una inflación en torno del 40% anual (sólo en el primer bimestre arrastró un 10%). Ese dato es plausible con otras variables que se conjugan, como es un gasto público creciendo cerca del 30% y en igual porcentaje los salarios. Además, se espera una devaluación del 55%”. 

El control

A la razonabilidad de los datos y de las acciones oficiales para encausar la situación económica, López Murphy le agrega la transparencia. Y, en ese sentido, sugiere: “hay que portarse bien con la credibilidad; no mentir más, como se hizo en los últimos años que han generado graves consecuencias para el país, la sociedad y el mismo gobierno”. 

“Sé que no le va a gustar a nadie, pero sería oportuno que el FMI vuelva a revisar las cuentas, como lo hace en todos los países. Así, sin condicionalidades ni programas, haríamos homogéneas y homologables las cuentas argentinas con las mundiales”, expresa.