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martes, 25 de noviembre de 2014

“Hoy llamar a la cohesión social no es sexy”

López Murphy: “Hoy llamar a la cohesión social no es sexy”


El dirigente lamenta que la sociedad crea que es gratis no aplazar a los chicos; jubilarse sin hacer aportes y no castigar a los que delinquen. Advierte sobre la tinellización de la política y la falta de debate.

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Mario Cáffaro

“Hoy en la Argentina prevalece la visión de que las cosas son gratis; que no aplazar es gratis; que no obligar a hacer aportes previsionales es gratis y que no castigar a los delincuentes es gratis. No es gratis”, exclama Ricardo López Murphy, distendido en charla con El Litoral en la tarde santafesina en dependencias de la Bolsa de Comercio. Más tarde, invitado por la Asociación Civil Río Paraná presentará su nuevo libro “Mejores políticas públicas” que son una síntesis de las charlas que ofrece la Fundación Cívico Republicana para la formación de dirigentes “con una visión alternativa a la que prevalece hoy”.


—¿Cuál es el enfoque del libro?

—Enfatiza cuestiones republicanas; criterios de decencia que necesita una sociedad en sus liderazgos; características de los países exitosos; lo que hacen nuestros vecinos a los que les va bien; enfatiza con un criterio positivo qué condiciones hacer. Cómo convertir los planes sociales en planes educativos; cómo hacer volver a la gente al trabajo. Planteo la idea de llevar el plan social para que se termine la escuela secundaria, el requerimiento es terminar la secundaria, eso es revolucionario. Si la Argentina lograra que el grueso de su población terminara la escuela secundaria daríamos un salto cualitativo más allá de los problemas que tiene la educación.


— ¿Terminar cualquier tipo de escuela?

—Hoy termina el 43% de los chicos la escuela secundaria, de ellos la mitad no comprende los textos. Es mejor que terminen porque produce cierta disciplina. Estoy de acuerdo que además sería mejor que la escuela tuviera otros estándares de calidad. Una meta inicial razonable sería que para el 2020 el 80% de los chicos terminen la secundaria. Sería impactante. Recuerde que la ley establece la obligatoriedad de la escuela media, yo pido pasar del 43 al 80%. Se puede hacer. Requiere un esfuerzo sistemático. Si hubiera sido presidente hubiese hecho una campaña enorme para que los chicos terminen la secundaria; para que abandonen la droga, para que practiquen deportes.


—La droga lo ha invadido todo. Tenemos fronteras porosas, policía complicada con el delito. ¿Cómo se sale?

—Combatiendo en todos los planos. Primero hay que convertirlo en un tema de salud pública. No hay que equivocarse, esto no lo arreglan ni los militares ni la policía; es un problema de salud pública. La acción que tiende a batir la demanda es mucho más eficaz que la acción de combatirla con medidas policiales. Es fundamental que el liderazgo hable todo el día de eso. Se puede mirar la experiencia de Tabaré Vázquez cuando fue presidente de Uruguay e hizo una batalla central contra el tabaquismo. Los índices de tabaquismo bajaron drásticamente con todo el correlato que eso tiene en términos de bajar enfermedad, riesgos cancerígenos. Imagínese aquí en vez de atizar el odio entre los argentinos, si hiciéramos una campaña para terminar la escuela secundaria, practicar deportes y para acabar con la droga. Además haría una campaña para conducir mejor; tenemos mucha accidentología en rutas más allá de los problemas de infraestructura. Todas esas cosas no son costosas, son valiosas socialmente, sería una forma de hacer política eficaz.


—Usted hace un enfoque social fuerte, cuando siempre fue economista.

—Si lográramos abatir el consumo de drogas a los niveles que teníamos diez o quince años atrás; si lográramos que los chicos terminen el secundario; que hagan masivamente actividad deportiva y si lográramos reducir las siniestralidad en el tránsito te puedo asegurar que pocas cosas tendrían un resultado tan fuerte en la economía.


—¿Habría empleo para la gente?

—La gente que ha terminado la escuela secundaria tiene mucho menor tasa de desempleo que los que no terminan. Esto tiene una explicación: la tecnología que está disponible requiere más formación; hoy la tecnología discrimina muy duro a la gente de baja calificación. Empleo requiere más inversión, si subiéramos 5 ó 7 puntos la tasa de inversión, el tema del desempleo abierto desaparece rápidamente. El desempleo disfrazado, el exceso de empleo público, llevará más tiempo. Si agregamos reformas laborales e impositivas sensatas tendríamos una expansión extraordinaria del empleo.
Las cosas que estoy diciendo requieren una definición política sobre la forma de ver el mundo, esto no construye antagonismo, construye cohesión social. No es el enfoque que hoy predomina en la Argentina y tal vez no sea el enfoque que permita ganar las elecciones. Llamar a la cohesión social no es sexy.


—¿Los principales precandidatos a presidente toman algo de esto?

—No hablan de estos temas. La política desgraciadamente ha perdido dos grandes capacidades: una la del debate, la otra, la falta de programas e ideas. Hoy en la política se ve una tinellización, el candidato tiene que aparecer en el mundo del espectáculo. Los candidatos están haciendo de seguidores de una costumbre social, la gente mira a Tinelli, le dan un premio a la cultura, es una cuestión disparatada. No quiero ser derogatorio, pero veo en esto un empobrecimiento de la política. Más interesante es escuchar propuestas prácticas, claras, operativas.


—Usted tiene propuestas pero está fuera de la carrera.

—La carrera depende de las encuestas. Si las encuestas me dieran favorable estaría en la carrera. Los temas que hablo, son valiosos, pero no generan interés en la opinión pública; no motivan.


—¿La opinión pública fue ganada por la farandulización de la política?

—Esto ha ocurrido, es un dato de la realidad. Usted hoy no ve una organización, disposición y debates y presentación de alternativas que motiven a los periodistas. Hubo en el pasado un afán por discutir los temas, recordemos el debate (Dante) Caputo - (Vicente) Saadi por el acuerdo con Chile. ¿Se imagina hoy un debate de política exterior con rating como tuvo aquel?. El país ha cambiando; para mi gusto, no para bien.

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Todo al revés

—Inseguridad y economía ¿son las prioridades de la gente?

—Pero a nivel casi infantil. La preocupación es que pase algo que me saque esta angustia. No cómo se construye una sociedad que va retrayendo esas llagas como si fueran una cosa patológica. No hay una visión en la opinión pública de que eso no va a salir por arte de magia, eso va a salir con un cambio importante y que tiene que ver con qué hacemos con la droga, con los valores, las instituciones de la seguridad, con qué criterio organizamos la acción punitiva del Estado. Usted tiene abolicionistas incluso en la Corte Suprema y buena parte de nuestro sistema jurídico. Es muy difícil lograr éxito en la lucha contra la inseguridad porque se está auspiciando que el problema se multiplique. Prevalece una ideología en la Argentina que quiere alumnos sin aplazos, jubilados sin aportes, malhechores sin castigo. Esto prevalece, yo no estoy de acuerdo.


"Si logramos que los chicos hagan deportes, que no entren en la droga y que terminen la secundaria, estamos en otra sociedad”.


Ricardo López Murphy

martes, 11 de noviembre de 2014

"Chile es muy conocido en el mundo por la calidad de sus instituciones"

Caminos de Libertad - Entrevista con Ricardo López Murphy


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“Chile ha entrado en Crisis con sus propios éxitos”
     
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Equipo Cosas
3 noviembre, 2014
Entrevista, Política

La crisis de los ingresos medios es lo que para López Murphy explica el momento chileno, que si bien no lo encuentra bueno, comparado con lo que ocurre en su país, no le parece grave.


Por: Ignacio Ossa / Fotos: Bárbara San Martín



Mientras Argentina pasa por uno de los peores momentos institucionales del último tiempo y cada día ve surgir una nueva crisis, el economista, ex ministro y ex candidato Ricardo López Murphy estuvo de paso por Chile. Invitado por la Fundación para el Progreso, vino a dar una serie de conferencias sobre lo que sucede en su país y entregar también su opinión sobre Chile. Una lectura que, como bien cree él, puede sonar medio rara, porque lo que siente López Murphy no es sino admiración por nuestro país, por nuestro modelo, nuestra educación, nuestros índices de pobreza.
Ya no usa el espeso bigote que tenía en la época de De la Rúa, ya no tiene que andar dando explicaciones y está alejado de la política más contingente. No pretende ser él quien lidere a la oposición. Está muy lejos de eso, pero no deja de plantear sus puntos de vista en forma clara. Sobre lo que pasa tanto en Chile como en Argentina, Venezuela o Bolivia, López Murphy tiene su película clara. Acá, dice, el modelo funciona bien y es la razónpor la que nuestro país se logró despegar del resto de la región en cuanto a crecimiento económico y modernización. “Si uno mira los indicadores de pobreza y aumento de la cobertura educacional, y sobre todo en la calidad de la educación, la distancia es muy grande. Cuando comparamos estas cifras con las argentinas, uno queda impactado. Hasta hace no mucho, nosotros llevábamos una gran ventaja y ahora perdemos en todo. Muchos sectores de mi país admiran la performance de la organización chilena”, comenta el economista. Pero, pese a las loas que lanza sobre nuestro sistema, también advierte que hoy atravesamos por la famosa crisis de los ingresos medios, donde un país debe tomar opciones: “Continuar por el mismo rumbo hasta llegar a niveles de países avanzados, o bien se hace una pausa y le inyectan un carácter idiosincrático a esto”.
–Pero es un proceso no menor, que marca de manera casi definitiva el futuro del país.
–Están en ese proceso. Chile ha entrado en crisis con sus propios éxitos. No cambiaría lo que funciona, porque nunca hay que arreglar las cosas cuando andan bien.
–En Chile muchas cosas no andan bien y es en eso donde este gobierno pretende introducir reformas. Puede que existan distintas  maneras de llevarlas a cabo, pero los sectores están identificados.
–En el tema educacional, la matriz que tienen necesita correcciones, incentivos para mejorar las escuelas municipales, la calidad de la enseñanza, ampliar el rendimiento en pruebas internacionales. Se necesita un esfuerzo de calidad y nivelación. Yo hubiera fortalecido lo que había, subsidiando la demanda y con énfasis en la recuperación de los sectores más atrasados. La estrategia del gobierno es otra, influida por ciertos conceptos que no comparto.
–¿Hay una derrota del ideario liberal en Chile cuando vemos que se están imponiendo otras maneras de hacer frente a los problemas ocasionados por el modelo económico?
–No lo creo. El mecanismo de subsidiar la oferta sin discriminar, que es lo que se ha hecho en Argentina, ha dado pésimos resultados. No puedo entender cómo acá pueden querer nuestro modelo que ha sido una catástrofe. Hemos gastado mucho dinero en educación y estamos con resultados cada vez más malos. Si el modelo a seguir somos nosotros, sepan que en universitaria, primaria y secundaria es todo un desastre. Hay mucho desperdicio, mucha incapacidad, no puedo entender que crean que eso funciona.
–¿Qué posición le asigna a Chile en la región, cuando hay países que van creciendo mucho más fuerte y acá se vive un período de estancamiento?
–Eso ocurre hace muy poco. Yo he visto caer la inversión en Chile sólo hace seis trimestres. Eso es en parte un tema regional y también por el sacudón de las reformas que genera desconfianza , lo cual no es bueno. Hubiese tenido mejores consecuencias haber consolidado lo que venían haciendo. No hubiese caído la inversión y estarían mejor. El rumbo de las reformas del gobierno tiene el costo de la desconfianza.
–Usted viene de un país donde las instituciones hace ya un buen tiempo pasan por una gran crisis de confianza. ¿Cuánto pierde Chile con este clima?
–Esto no es irreversible. Hay un tufillo de discurso anti capitalista, anti empresario, no desde el gobierno, sino que en el clima de la opinión pública, y eso no le hace bien al país. No hay más alternativas a esto. Lo que se discute es la manera de obtener mejores resultados con los recursos que se están comprometiendo y mi sensación es que se están arriesgando a tener un problema innecesario. Entiendo la ideología y los prejuicios, sin embargo, con pequeñas reformas acá hubiesen logrado un éxito muy grande sin imponer el temor a parecerse a otros países de América Latina.
–¿Lo dice por los sectores políticos que miran con simpatía a Venezuela?
–Eso es increíble. Eso es una catástrofe en toda la línea. Venezuela es un país riquísimo, que vive como un africano pobre. Es un país que ha destruido su producción, su inversión, el funcionamiento, generando una crisis social de una envergadura extraordinaria. Si alguien aquí ve con admiración a Venezuela, yo estaría muy preocupado.
 
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UN NEGRO FUTURO
–¿Qué avizora para Argentina en los próximos años?
–Una crisis creciente. Tenemos un problema muy grave de pagos externos, un serio problema de inflación y capitalización. Vivimos una tremenda crisis energética, que al igual que la venezolana, es inexplicable con los recursos que tenemos. Hemos reventado la industria de la carne que era fantástica, se ha dañado la inversión. Me da la sensación que la descapitalización en que hemos caído nos va a obligar a un enorme esfuerzo que, de empezar a hacer las cosas bien, duraría muchos años.
–¿“Hacer las cosas bien” qué significa en Argentina?
–Parecerse al modelo que Chile siguió en los últimos 25 años.
–¿La clase política argentina está en esa línea?
–Hoy están desconcertados. Acá hay un gran prejuicio a la locura que hicimos. Fíjese que Aerolíneas costaba cuatro mil millones de dólares de pérdida, porque eso pagó British a Iberia. Los desastres son abrumadores y están en la crisis eléctrica, petrolera, gasífera. Todo el mundo habla de Evo Morales, pero su éxito es en parte nuestro, ya que le compramos gas a precios extravagantes, porque no invertimos y nos quedamos sin gas. Nuestra clase política compró ese sueño colectivista y ha resultado ser una pesadilla.
–¿Sienten el fracaso los políticos argentinos?
–Sienten el fracaso, pero no saben bien cómo reaccionar. Tienen que hacer un viraje conceptual dramático. Acá está mal el relato y el modelo.
–¿Se puede construir un nuevo relato?
–La dificultad que tiene la posibilidad de un nuevo relato es que la población también lo compró y la frustración es muy grande. Es como tener fe en un ser superior y luego descubrir que no existe. Te preguntas cómo nos metimos en este zafarrancho, si todo esto era falso y un fracaso. Nosotros vemos esto como un multicine: la película de Venezuela es a la una y la nuestra es a las cuatro. Esto es desesperante.
–¿Se instauró la cultura de la flojera y la corrupción permeando a la sociedad?
–Hemos tenido todos los perjuicios de un gobierno centralista, autoritario, sin control ni balance. Pasó lo que dice la teoría política desde hace 200 años. Cuando llega el caudillismo ocurren atrocidades.
–Eso permea la sociedad.
–La que se entusiasmó en esta locura fue la sociedad argentina. Nuestros dirigentes son un síntoma de ese problema. Dar vuelta es complicado, porque la gente tiene una frustración luego de haberse comprado el relato.
–¿Existe alguien en la oposición capaz de hacer el viraje?
–Parte del problema es que la oposición está fragmentada. El oficialismo ha fracasado como proyecto. No tiene sucesión ni argumentos. Creo que tienen miedo de enfrentarse a una sociedad que ha sido adoctrinada en otra explicación de los problemas. Por ejemplo, está claro que tenemos un problema de financiamiento externo, para lo cual se ha desarrollado una narrativa en torno a los buitres. Ahora, veo que hacen un esfuerzo por convertir a los buitres en ruiseñores. Todo es parte de la locura colectiva.
–Ante la urgencia que vive el país, ¿no hay capacidad de rearmarse y hacerle frente al oficialismo?
–El mayor riesgo que tenemos no es la crisis externa, la cesación de pagos, la descapitalización, la crisis energética, el desempleo… todo es menor comparado con el problema de gobernabilidad. Para resolverlo, necesitamos entender que necesitamos tener una coalición amplia y un programa de gobierno. Pero cómo la sociedad se va a predisponer para un giro tan grande, luego de embarcarse en la locura innecesaria. Lo que necesitamos es un Patricio Aylwin y un Edgardo Boeninger para cohesionar a un amplio espectro de la política y no exponer al país a una crisis de gobernabilidad.
–¿Cuándo perdió el rumbo Argentina?
–Argentina interpreta muy mal la crisis de 2000-2001. Esa crisis la sufrimos porque en los ’90 se hicieron reformas sin el orden macroeconómico necesario. Tuvimos más acumulación de deuda de lo razonable y eso explicaría un tercio del problema. Lo principal fue el shock externo. Se nos derrumbaron los precios de los commodities, subieron las tasas de interés, nuestro vecino, Brasil, con una economía cinco veces más grande, produjo una brutal devaluación y eso nos puso en un apretón que la sociedad argentina no pudo entender y demonizó las reformas. Esto nos llevó a adoptar medidas disparatadas que en ninguna parte del mundo se han hecho. Se desarmó todo y donde busques hay un caos. Hoy exportamos menos carne que Uruguay o Paraguay. Destruimos la industria frigorífica.
–Con todo eso, ¿qué le parece que el oficialismo comience a levantar la figura de Máximo Kirchner?
–Yo no creo en eso. Pero él sí es una persona influyente en el círculo del poder que ha salido a la luz. Me parece bueno para el país que sepamos lo que quiere y lo que piensa. Es bueno que salga de la oscuridad una persona que es tan importante en la toma de decisiones y que no esté todo el tiempo como un Rasputín.

lunes, 22 de septiembre de 2014

El Estado le ha cedido el territorio a las bandas narcos

Hay que tomar medidas urgentes y francas, ya que por negligencia o corrupción de los gobernantes las mafias están destruyendo el lazo social. 

Ricardo López Murphy. ECONOMISTA. EX MINISTRO DE DEFENSA.

Mucho se ha discutido sobre los efectos de la última década y la necesidad del gobierno de radicalizar su discurso de cara al 2015. Con algo de éxito, el populismo logró tapar uno de los problemas más grave que enfrentará el próximo gobierno: el avance y la instalación del narcotráfico en la sociedad.

Este problema hay que plantearlo con franqueza: el Estado por negligencia, incompetencia o corrupción, le regaló el territorio a las bandas narcos, que con su poder económico y político desarrolló un Estado mafioso dentro de nuestro territorio. 

Esto se ve con claridad en las villas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, en Rosario o en Córdoba capital. La ausencia efectiva del Estado está siendo suplantada por un poder que corrompe a funcionarios, fuerzas de seguridad, y sobre todo, a las futuras generaciones, que en lugar de ir al colegio y apostar a la cultura del mérito, del esfuerzo y del trabajo, ya forman parte -o son futura carne de cañón- de estas bandas, como mano de obra primaria. 

Hace algunos días, un ex funcionario del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe estuvo recorriendo las villas del conurbano bonaerense. En privado, me dijo: “ esto es Medellín antes de Uribe, y la única diferencia que veo es que ustedes están en una llanura, mientras que nosotros teníamos instalados a los narcos en colinas”. Ante este avance del narcotráfico, y la negación por parte del oficialismo y de una gran parte de la sociedad civil, me parece oportuno plantear algunos ejes de trabajo: 

1. Tenemos que recuperar los territorios perdidos y aumentar de manera considerable la presencia del Estado, instalando destacamentos policiales, centros de salud, bibliotecas populares, espacios públicos, como plazas y lugares de esparcimiento y clubes barriales. Hay que cortar con el multimillonario negocio y hacer un fuerte trabajo social y moral para sacar a los chicos de la droga. 

2. El Estado debe comprometer todos sus medios en la lucha contra el narcotráfico. Hoy, parte de las fuerzas policiales son cómplices del poder narco. Las denuncias contra los jefes de policía tanto en Rosario como en Córdoba dan muestra de ello. Necesitamos organizar una fuerza especial, transparente e idónea, que haga la tarea inicial de ingresar a estos territorios que hoy están en manos del poder narco. Y haciendo los cambios que sean menester en las leyes de Defensa, Seguridad e Inteligencia. Deberán desplegarse incluso nuestras FF.AA. 

3. La Ley de Derribo. La política de radarización del espacio aéreo debe ir acompañada por una Ley de Derribo de carácter preventivo, que no permita el ingreso de aviones narcos, o no autorizados a la Argentina. 

4. Creación de un fuero judicial especializado en narcotráfico,con jueces y fiscales idóneos. Esto permitiría agilizar los procesos judiciales y mejorar los procedimientos. 

5. Las alternativas de liberar el consumo personal como han hecho otros países es complementario de este esfuerzo de erradicar las mafias. 

El avance de las drogas y del narcotráfico está destruyendo lenta, pero efectivamente el tejido social. Los sectores más vulnerables son los más afectados, y para revertir esta situación es necesario actuar con firmeza y convicción política.

Publicado el lunes 22 de septiembre por Clarín

miércoles, 3 de septiembre de 2014

#M1Debate: Las claves económicas de cara a 2015

Ricardo López Murphy, Alejandro Robba, Marcelo Ramal y Miguel Braun intercambiaron en C5N sus opiniones respecto a las perspectivas económicas del país. 

El ex ministro de Economía Ricardo López Murphy debatió junto a los economistas Alejandro Robba (La Gran Makro), Marcelo Ramal (Partido Obrero) y Miguel Braun (PRO) debatieron en C5N sobre las claves económicas para el país de cara a 2015.

 A continuación, el debate en el programa Minuto Uno, que se emite de lunes a viernes a las 22 por C5N:
Ver debate

miércoles, 27 de agosto de 2014

Las reformas monetarias de Julio A. Roca

Se cumple este año el centenario del fallecimiento de quien fue presidente de la Nación en dos oportunidades, el general Julio A. Roca. También fue senador nacional, ministro y, quizá, la figura que en mayor grado definió la llamada generación del 80. 

Los debates sobre su figura siempre han sido intensos, incluso entre sus contemporáneos y ha abarcado terrenos tan diversos como las relaciones exteriores, los problemas de la defensa nacional, el orden público interno, la promoción de la educación pública y laica, el matrimonio civil, el afianzamiento de las fronteras de la Nación. 

También habrá siempre un debate sobre el sistema de organización política, "el unicato" y sus prácticas, que aseguraron durante un tiempo la preservación del poder por parte de la elite que tanto influyó en el último cuarto del siglo XIX y la primera parte del XX. 

 Un tema menos enfatizado en los debates sobre Roca se refiere a las importantes reformas monetarias de su gobierno, que tuvieron un impacto decisivo, tanto para la unidad nacional como para la prosperidad de principios del siglo XX. 

 La primera norma de orden monetario fue la ley 1130 de 1881, de unificación monetaria, que dio lugar a la primera moneda nacional. Por esa emisión se buscaba superar el problema de billetes de orden provincial y unificar nuestro signo monetario. Permitió crear las condiciones para eliminar las monedas locales y, en consecuencia, facilitar el intercambio sin obstáculos, como estipulaba la Constitución Nacional al abolir las aduanas interiores. 

La segunda norma importante de la administración Roca fue la ley de conversión 3871, de 1899, dictada para aprovechar la caja de conversión creada en 1890 y que tendría el monopolio de la emisión de dinero. Esa ley buscaba superar el problema de la no convertibilidad y, por lo tanto, las trabas que tal situación generaba al desarrollo económico y a la consolidación de un sistema financiero y de un mercado de capitales. 

En este caso la paridad se estableció en 11,4545 en relación con la libra esterlina y en 2,3537 con el dólar, al cambiar los pesos moneda nacional a una relación de 0,44 por peso oro. Esto implicaba una devaluación respecto de la otra ley, debido a los desórdenes fiscales y monetarios de la década de 1880 y su consecuencia, la crisis política, económica y financiera de 1890. 

El dictado de esta ley procuró superar tanto la no convertibilidad que presagiaba, al decir de Carlos Pellegrini, los peores vicios gubernamentales como la valorización del peso, que imponía la severa disciplina fiscal y monetaria surgida como colofón de la crisis mencionada. Esa tendencia a la revaluación afectaba la competitividad de la producción nacional y la solvencia del sistema financiero, al ser más gravoso cancelar deudas en términos de bienes. 

La ley 3871 preveía un fondo de conversión que fue sumando respaldo a la emisión inorgánica previa. El respaldo de la conversión alcanzaría el 31% en 1904, al concluir el segundo mandato de Roca; al 72,6%, en 1913, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, y al 84%, en el período de Marcelo T. de Alvear. En los hechos, a partir de Roca se congeló la creación de crédito al gobierno de la autoridad monetaria. La economía vivió así una enorme expansión que llevó a nuestro país a ser, en la década del 20 del siglo XX, uno de los diez más ricos del mundo.

La disciplina que este sistema impuso, continuada en algún modo por el Banco Central luego de 1935 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, generó un enorme prestigio de la moneda nacional. La inflación, entre 1900 y 1944, llegó apenas al 1,7% anual como promedio. 

Con estas reglas, el sistema financiero llegó a intermediar activos monetarios por más de 40% del PBI. El abandono de estas sabias reglas de comportamiento financiero luego de la Segunda Guerra produjo como consecuencia que la inflación argentina alcanzara al 27,3% anual entre 1944 y 1974, y se desbocara al 265,4% entre 1975 y 1988. 

En 1989 y 1990 vivimos la tragedia de dos hiperinflaciones. Recordar un sano orden monetario, sus resultados favorables y los costos pagados por su abandono nos permite tener una valoración adecuada de esta parte de la actuación pública e institucional del presidente Julio A. Roca. El momento no puede ser más oportuno para poner de relieve su gestión en tan delicada materia.

Publicado en La Nación el 27 de agosto de 2014.

jueves, 14 de agosto de 2014

“El default es una situación absurda”

Incremento de la inflación, avance de la brecha cambiaria hacia fin de año e incertidumbre por el default. Este escenario avizoró Ricardo López Murphy, para los próximos meses. El ex ministro de Economía visitó ayer Tucumán, y disertó en un almuerzo de trabajo organizado por la Fundación Federalismo y Libertad. 

En la exposición “Consecuencias del default en las economías provinciales”, el especialista abordó el impacto que tendrá en los sectores productivos. López Murphy señaló que el Gobierno tenía en mente postergar el reclamo de los holdouts. “Pero se le cruzó el fallo del juez (Thomas) Griesa. 

Esto impidió que el Estado pueda endeudarse en el exterior para amortiguar los problemas internos, en especial la falta de dólares”, remarcó ante LA GACETA. El economista consideró que la cesación de pagos “es una situación absurda”, ya que la deuda pendiente no es elevada. 

“Las economías que defaultean son aquellas que tienen deudas enormes. La deuda de la Argentina equivale a un cuarto de la de EEUU y a un séptimo de la de Italia. Pero el Gobierno decidió no resolver el problema”, analizó. “No se sabe si es por la claúsula RUFO (que impide al Gobierno ofrecerles a los buitres más de lo que recibieron los bonistas que entraron al canje) o porque el Gobierno no aguantan este problema en su retórica”, agregó. Lo cierto es que, según López Murphy, si el default no se resuelve, impactará de modo negativo en las economías provinciales. 

“Habrá una enorme restricción del crédito productivo. También para los Estados provinciales. Esto obligará a menos endeudamiento, y golpeará al sector privado, que ya sufre la carga impositiva y el impuesto inflacionario”, advirtió. Respecto del dólar, consideró que, hacia fin de año, habrá una fuerte masa de dinero en la plaza monetaria que presionará sobre el tipo de cambio paralelo. 

“En diciembre, habrá un anegamiento monetario que, cuando llegue al mercado, pondrá una enorme presión sobre el dólar marginal. Esto ampliará la brecha con el dólar oficial y afectará las reservas del Banco Central”, pronosticó.

Nota publicada por La Gaceta de Tucumán.