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lunes, 22 de septiembre de 2014

El Estado le ha cedido el territorio a las bandas narcos

Hay que tomar medidas urgentes y francas, ya que por negligencia o corrupción de los gobernantes las mafias están destruyendo el lazo social. 

Ricardo López Murphy. ECONOMISTA. EX MINISTRO DE DEFENSA.

Mucho se ha discutido sobre los efectos de la última década y la necesidad del gobierno de radicalizar su discurso de cara al 2015. Con algo de éxito, el populismo logró tapar uno de los problemas más grave que enfrentará el próximo gobierno: el avance y la instalación del narcotráfico en la sociedad.

Este problema hay que plantearlo con franqueza: el Estado por negligencia, incompetencia o corrupción, le regaló el territorio a las bandas narcos, que con su poder económico y político desarrolló un Estado mafioso dentro de nuestro territorio. 

Esto se ve con claridad en las villas de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano, en Rosario o en Córdoba capital. La ausencia efectiva del Estado está siendo suplantada por un poder que corrompe a funcionarios, fuerzas de seguridad, y sobre todo, a las futuras generaciones, que en lugar de ir al colegio y apostar a la cultura del mérito, del esfuerzo y del trabajo, ya forman parte -o son futura carne de cañón- de estas bandas, como mano de obra primaria. 

Hace algunos días, un ex funcionario del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe estuvo recorriendo las villas del conurbano bonaerense. En privado, me dijo: “ esto es Medellín antes de Uribe, y la única diferencia que veo es que ustedes están en una llanura, mientras que nosotros teníamos instalados a los narcos en colinas”. Ante este avance del narcotráfico, y la negación por parte del oficialismo y de una gran parte de la sociedad civil, me parece oportuno plantear algunos ejes de trabajo: 

1. Tenemos que recuperar los territorios perdidos y aumentar de manera considerable la presencia del Estado, instalando destacamentos policiales, centros de salud, bibliotecas populares, espacios públicos, como plazas y lugares de esparcimiento y clubes barriales. Hay que cortar con el multimillonario negocio y hacer un fuerte trabajo social y moral para sacar a los chicos de la droga. 

2. El Estado debe comprometer todos sus medios en la lucha contra el narcotráfico. Hoy, parte de las fuerzas policiales son cómplices del poder narco. Las denuncias contra los jefes de policía tanto en Rosario como en Córdoba dan muestra de ello. Necesitamos organizar una fuerza especial, transparente e idónea, que haga la tarea inicial de ingresar a estos territorios que hoy están en manos del poder narco. Y haciendo los cambios que sean menester en las leyes de Defensa, Seguridad e Inteligencia. Deberán desplegarse incluso nuestras FF.AA. 

3. La Ley de Derribo. La política de radarización del espacio aéreo debe ir acompañada por una Ley de Derribo de carácter preventivo, que no permita el ingreso de aviones narcos, o no autorizados a la Argentina. 

4. Creación de un fuero judicial especializado en narcotráfico,con jueces y fiscales idóneos. Esto permitiría agilizar los procesos judiciales y mejorar los procedimientos. 

5. Las alternativas de liberar el consumo personal como han hecho otros países es complementario de este esfuerzo de erradicar las mafias. 

El avance de las drogas y del narcotráfico está destruyendo lenta, pero efectivamente el tejido social. Los sectores más vulnerables son los más afectados, y para revertir esta situación es necesario actuar con firmeza y convicción política.

Publicado el lunes 22 de septiembre por Clarín

miércoles, 3 de septiembre de 2014

#M1Debate: Las claves económicas de cara a 2015

Ricardo López Murphy, Alejandro Robba, Marcelo Ramal y Miguel Braun intercambiaron en C5N sus opiniones respecto a las perspectivas económicas del país. 

El ex ministro de Economía Ricardo López Murphy debatió junto a los economistas Alejandro Robba (La Gran Makro), Marcelo Ramal (Partido Obrero) y Miguel Braun (PRO) debatieron en C5N sobre las claves económicas para el país de cara a 2015.

 A continuación, el debate en el programa Minuto Uno, que se emite de lunes a viernes a las 22 por C5N:
Ver debate

miércoles, 27 de agosto de 2014

Las reformas monetarias de Julio A. Roca

Se cumple este año el centenario del fallecimiento de quien fue presidente de la Nación en dos oportunidades, el general Julio A. Roca. También fue senador nacional, ministro y, quizá, la figura que en mayor grado definió la llamada generación del 80. 

Los debates sobre su figura siempre han sido intensos, incluso entre sus contemporáneos y ha abarcado terrenos tan diversos como las relaciones exteriores, los problemas de la defensa nacional, el orden público interno, la promoción de la educación pública y laica, el matrimonio civil, el afianzamiento de las fronteras de la Nación. 

También habrá siempre un debate sobre el sistema de organización política, "el unicato" y sus prácticas, que aseguraron durante un tiempo la preservación del poder por parte de la elite que tanto influyó en el último cuarto del siglo XIX y la primera parte del XX. 

 Un tema menos enfatizado en los debates sobre Roca se refiere a las importantes reformas monetarias de su gobierno, que tuvieron un impacto decisivo, tanto para la unidad nacional como para la prosperidad de principios del siglo XX. 

 La primera norma de orden monetario fue la ley 1130 de 1881, de unificación monetaria, que dio lugar a la primera moneda nacional. Por esa emisión se buscaba superar el problema de billetes de orden provincial y unificar nuestro signo monetario. Permitió crear las condiciones para eliminar las monedas locales y, en consecuencia, facilitar el intercambio sin obstáculos, como estipulaba la Constitución Nacional al abolir las aduanas interiores. 

La segunda norma importante de la administración Roca fue la ley de conversión 3871, de 1899, dictada para aprovechar la caja de conversión creada en 1890 y que tendría el monopolio de la emisión de dinero. Esa ley buscaba superar el problema de la no convertibilidad y, por lo tanto, las trabas que tal situación generaba al desarrollo económico y a la consolidación de un sistema financiero y de un mercado de capitales. 

En este caso la paridad se estableció en 11,4545 en relación con la libra esterlina y en 2,3537 con el dólar, al cambiar los pesos moneda nacional a una relación de 0,44 por peso oro. Esto implicaba una devaluación respecto de la otra ley, debido a los desórdenes fiscales y monetarios de la década de 1880 y su consecuencia, la crisis política, económica y financiera de 1890. 

El dictado de esta ley procuró superar tanto la no convertibilidad que presagiaba, al decir de Carlos Pellegrini, los peores vicios gubernamentales como la valorización del peso, que imponía la severa disciplina fiscal y monetaria surgida como colofón de la crisis mencionada. Esa tendencia a la revaluación afectaba la competitividad de la producción nacional y la solvencia del sistema financiero, al ser más gravoso cancelar deudas en términos de bienes. 

La ley 3871 preveía un fondo de conversión que fue sumando respaldo a la emisión inorgánica previa. El respaldo de la conversión alcanzaría el 31% en 1904, al concluir el segundo mandato de Roca; al 72,6%, en 1913, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, y al 84%, en el período de Marcelo T. de Alvear. En los hechos, a partir de Roca se congeló la creación de crédito al gobierno de la autoridad monetaria. La economía vivió así una enorme expansión que llevó a nuestro país a ser, en la década del 20 del siglo XX, uno de los diez más ricos del mundo.

La disciplina que este sistema impuso, continuada en algún modo por el Banco Central luego de 1935 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, generó un enorme prestigio de la moneda nacional. La inflación, entre 1900 y 1944, llegó apenas al 1,7% anual como promedio. 

Con estas reglas, el sistema financiero llegó a intermediar activos monetarios por más de 40% del PBI. El abandono de estas sabias reglas de comportamiento financiero luego de la Segunda Guerra produjo como consecuencia que la inflación argentina alcanzara al 27,3% anual entre 1944 y 1974, y se desbocara al 265,4% entre 1975 y 1988. 

En 1989 y 1990 vivimos la tragedia de dos hiperinflaciones. Recordar un sano orden monetario, sus resultados favorables y los costos pagados por su abandono nos permite tener una valoración adecuada de esta parte de la actuación pública e institucional del presidente Julio A. Roca. El momento no puede ser más oportuno para poner de relieve su gestión en tan delicada materia.

Publicado en La Nación el 27 de agosto de 2014.

jueves, 14 de agosto de 2014

“El default es una situación absurda”

Incremento de la inflación, avance de la brecha cambiaria hacia fin de año e incertidumbre por el default. Este escenario avizoró Ricardo López Murphy, para los próximos meses. El ex ministro de Economía visitó ayer Tucumán, y disertó en un almuerzo de trabajo organizado por la Fundación Federalismo y Libertad. 

En la exposición “Consecuencias del default en las economías provinciales”, el especialista abordó el impacto que tendrá en los sectores productivos. López Murphy señaló que el Gobierno tenía en mente postergar el reclamo de los holdouts. “Pero se le cruzó el fallo del juez (Thomas) Griesa. 

Esto impidió que el Estado pueda endeudarse en el exterior para amortiguar los problemas internos, en especial la falta de dólares”, remarcó ante LA GACETA. El economista consideró que la cesación de pagos “es una situación absurda”, ya que la deuda pendiente no es elevada. 

“Las economías que defaultean son aquellas que tienen deudas enormes. La deuda de la Argentina equivale a un cuarto de la de EEUU y a un séptimo de la de Italia. Pero el Gobierno decidió no resolver el problema”, analizó. “No se sabe si es por la claúsula RUFO (que impide al Gobierno ofrecerles a los buitres más de lo que recibieron los bonistas que entraron al canje) o porque el Gobierno no aguantan este problema en su retórica”, agregó. Lo cierto es que, según López Murphy, si el default no se resuelve, impactará de modo negativo en las economías provinciales. 

“Habrá una enorme restricción del crédito productivo. También para los Estados provinciales. Esto obligará a menos endeudamiento, y golpeará al sector privado, que ya sufre la carga impositiva y el impuesto inflacionario”, advirtió. Respecto del dólar, consideró que, hacia fin de año, habrá una fuerte masa de dinero en la plaza monetaria que presionará sobre el tipo de cambio paralelo. 

“En diciembre, habrá un anegamiento monetario que, cuando llegue al mercado, pondrá una enorme presión sobre el dólar marginal. Esto ampliará la brecha con el dólar oficial y afectará las reservas del Banco Central”, pronosticó.

Nota publicada por La Gaceta de Tucumán.

martes, 12 de agosto de 2014

"Vamos a gastar más en subsidios que en el sistema previsional, eso es algo que está descontrolado"

Por más de una década el Ciclo “Argentina y el Mundo” que organizan la Fundación Cultural Santiago del Estero y la Fundación Hamburgo ha acercado a los santiagueños la visión de los más importantes pensadores de la cultura nacional y en algunos casos latinoamericana con las disertaciones de los ex presidentes Luis Alberto Lacalle de Uruguay y Eduardo Frei de Chile. 

En su continuidad de este año, el próximo martes 12, a las 21, en el salón Azul del Hotel Carlos V de nuestra ciudad, el político y economista Ricardo López Murphy presentará su último libro “Mejores políticas públicas” en una conferencia que ha despertado gran expectativa, tanto por los antecedentes del disertante, como por la situación coyuntural del país. En esta oportunidad, la conferencia de López Murphy es auspiciada por las fundaciones F. Naumann de Alemania y Federalismo y Libertad de Tucumán. 

Antes de su llegada a Santiago del Estero, EL LIBERAL dialogó con el prestigioso economista sobre varias inquietudes que se plantean en el libro y que, a su vez, son de candente actualidad: la política de subsidios, la situación inflacionaria, el manejo de la deuda con los “fondos buitre” son algunos de los tópicos que abordó el economista en diálogo con este medio.

¿Cómo surgió este libro que presenta el martes en Santiago? 
Es el producto de una serie de seminarios de formación cívica de dirigentes donde están abordados los principales problemas de la economía argentina: el energético, de competitividad, de empleo, los problemas monetarios, los problemas de competencia del sector agrícola, los problemas federales, casi una cobertura muy amplia de los debates que transcurren en la Argentina contemporánea hechos con la perspectiva de ayudar a pensar los problemas que enfrenta el país y como resolverlos. 

¿Esos problemas siguen irresueltos? 
 Sí, creo que algunos se han agravado como el empleo del sector privado que ha venido cayendo, lo que ha crecido mucho es el empleo público pero el empleo productivo, genuino, ha venido cayendo por eso es tan importante este tema. 

¿Cómo ve Ud. la política en general de subsidios que se va profundizando cada vez más? 
Creo que hay que fomentar el empleo, bajar los impuestos al empleo y cortar los subsidios porque hacen mucho daño. El costo de los subsidios energéticos ha llegado a magnitudes catastróficas, hoy casi solo en energía estamos gastando más de 4 puntos del PBI creo que el conjunto de los subsidios debe estar llegando a 7 puntos del PBI, lo cual es un disparate, vamos a gastar más en subsidio que en el sistema previsional, creo que eso está descontrolado. El camino correcto es cortar subsidios, transfiriendo ese ahorro a mayor empleo, a desgravar el empleo, eso creo que le haría muy bien a la economía, a la sociedad y a la moral de los argentinos. 

El hecho que se vayan retroalimentando los subsidios, ¿no afecta también la inflación? 
Creo que el problema de los subsidios se está piramidando, ese problema afrontado a tiempo era manejable, hoy va a ser muy traumático y cada mes que dejamos pasar va a ser peor. 

¿Cómo ve el manejo de la situación de la deuda y los holdouts? 
Eso ha sido muy mal manejado desde hace varios años, mi sensación personal es que ahora estamos bajo el riesgo de cometer un error enorme, porque habiendo refinanciado el 93% de la deuda poner en riesgo todo por el 7% es un error enorme. Desgraciadamente lo veo al Gobierno dispuesto a que caiga todo el esquema y a entrar en una cesación de pagos de toda la deuda, creo que es un enorme error. 

¿Esto va a agudizar los otros problemas de la economía? 
Sobre todo, lo que va a hacer, porque esto es un fenómeno que empieza ahora y los default son complicados cuando dura mucho tiempo, los primeros meses se sienten muy poco, lo primero que va a hacer es agudizar los problemas que ya tiene la economía que ya tiene problemas de financiamiento, de reservas, de inflación, de financiamiento agregado y ahora esto lo va a ir agregando porque va a haber cada vez más retiro de financiamiento del sector privado que hasta ahora tenía bastante holgura en el sector externo. 

¿Cómo ve el trecho que queda hasta final de año? 
Va a estar muy complicado porque se han acumulado una cantidad de desequilibrios muy severa que va a impactar. Si no hay un cambio drástico en la orientación del gobierno estimo que diciembre y enero va a ser más difícil que el año pasado. Es difícil pensar en un cambio drástico en el Gobierno… Yo no lo veo, el cambio drástico que uno ve es si el problema de la deuda se resuelve, eso sí que es un cambio drástico porque sobre todo a este Gobierno y en el último período del año los ayudaría mucho, Si no hay eso, lo veo a fin de año muy complicado. 

¿Y hacia 2015 cuál es la perspectiva teniendo en cuenta que se viene una transición? 
Tengo la esperanza, todos los candidatos han revelado mucha más sensatez en sus declaraciones, me da la sensación que todos los candidatos tienen más prudencia, mas razonabilidad de la que se ha gobernado este año, tengo más expectativa pero igual van a heredar una situación grave y lo más peligroso de todo es el tema de la deuda porque ahí lo va a obligar al Gobierno a gastar los dos primeros años en arreglar ese problema en lugar de poner una agenda de crecimiento. 

¿El Gobierno Nacional está haciendo una puesta en escena para saltar la cláusula Rufo en diciembre o no quiere pagar realmente? 
La retórica parece cada vez más inclinada a no cumplir la sentencia, pero bueno, no quisiera hacer una afirmación que luego pudiera ser usada en el juicio que viene. No quiero comprometerme, me da la sensación de que todas las acciones del Gobierno van en la dirección de no cumplir la sentencia, pero esperemos.

Griesa el juez de la causa, dijo el viernes que podía declarar al país en desacato, ¿que significaría? 
Eso significa que y deja de ser un problema financiero para pasar a ser un penal. Tenía ya no solo causales civiles y comerciales sino penales. 

¿Podrían ir presos? 
No, pero es crearse otro problema, no hay experiencia en esto. Nunca nadie que acepta la jurisdicción como nosotros en tres oportunidades y frente a los jueces, ratificamos que íbamos a respetar la sentencia, le hecho de no haber cumplido la sentencia, de haber hecho perjurio, creo que tiene consecuencias penales muy complicadas, pero bueno, a medida que pasan los días todo se va complicando.

lunes, 4 de agosto de 2014

"El gobierno está preso de una retórica épica"

Exministro de Economía y excandidato a presidente, López Murphy está convencido de que el gobierno tiene aún posibilidades de sacar a la Argentina del default asumiendo el problema lejos de toda la retórica de carácter épico que lo rodea. 

 - ¿Cómo reflexiona el tema de default? 
 - Tengo la certidumbre de que no alcanza con encuadrar en problema en la reflexión técnico-financiera o económica. Hay que reflexionar cómo se planta el gobierno ante el problema. Y ahí hay dificultades porque opera bajo dictado de imaginarios escondidos en repliegues de su "ser", o su "identidad", que me resultan por momentos insondables. 
 - ¿Es un tema a abordar desde la antropología, la ontología? 
 - No instrumental para pensarlo desde esos saberes. Los K están reflexionando el problema apelando a una especie de jeringozo. 
 - ¿Llega a esa conclusión con sólo seguir el discurso K y su historia? 
 - No necesariamente. Hablo de lo puntual: la forma en que enjuagan todo lo referente al default. Lo de jeringozo lo sumo para definir la extrañeza de mucha gente sensata que incluso quiere ayudar a superar este problema. Pero se encuentra con las manos atadas. En el exterior, por caso, se les presenta disparatado, flagelado, un tema importante, pero también solucionable desde hace mucho tiempo. Esa es la pregunta más difícil de contestar. 
 - Si se acepta que es un problema solucionable, ¿por qué esa conducta? 
 - El gobierno está prisionero de una retórica épica. Mucho de miopía, incluso alentada desde varios planos de la comunicación que fundamenta que esta línea -"patria o buitre" - entusiasma a la gente y esto favorece al gobierno… 
 - ¿Cuánto dura la vitalidad de ese caldo gordo? 
 - ¡Ah, esa es otra historia! Poco. Pero esto no quiere decir que también en el exterior no haya comprensión del tema, de que lo que le sucede a Argentina sea producto de una gran arbitrariedad porque, entre otras razones, no haya un marco regulatorio para manejar estos casos. - ¿Esta ausencia legitima a los buitres? - Tienen recursos para pleitear en defensa de las moras de deuda que han comprado. Tienen el contrato y aplican la legalidad. En esa tarea han tenido gran eficacia porque lo que hacen es aplicar la legalidad. Tienen un contrato, y mientras no haya una regulación sobre esta materia, la ley es el contrato. En otros planos, en Argentina también hay fondos buitres. 
 - ¿Con qué perfiles? 
 - Yo conozco gente, abogados, que compran juicios entablados por gente que no puede, por ejemplo, seguir causas. Mire: hace muchos años, el Banco Central salió a vender las acreencias que tenía. Primero se las ofrecían a los propios deudores. Y si uno se hacía el zonzo y no quería comprar, se las ofrecían a buitres vernáculos. - ¿Esas acreencias provenían de intervención de bancos privados, financieras? - El grueso tenía ese origen. Y mientras las tuviera el Central, para esos deudores eran papeles. Pero cuando salió a venderlas, pagaban. Y si no, a los buitres nuestros. 
 - ¿La gente que manejó la negociación -me refiero a los planos técnicos- tenía solidez de formación para estar ahí? 
 - En este gobierno uno puede tener muy buena formación, pero siempre estará prisionero de lo que Cristina diga, de cómo ella pondere, de cómo ella se vea ante el problema en relación a tantos años de hablar y hablar de amigos y enemigos. Y ahora, el país está prisionero de jeringoza K… 
 - ¿Qué es evidente entonces? 
- Que la presidenta hace primar más ese historial que solucionar el problema. 
 - Si la presidenta lo llama… - Imposible. - …y le dice "Mire Ricardo, pensamos distinto en política, en economía, pero acá están los pasajes, los viáticos. Vaya a Nueva York y arregle el entrevero del default. ¿Qué hace? 
 - Admitamos la posibilidad de lo imposible. Le digo que hay que pagar en efectivo, que es el único camino que queda. No pagar con bonos. Acá hay que pagar, que creo que es a hoy un monto de 1.600 millones. Esto renovaría imagen, porque hay que entender que en materia de toda esta deuda con la masa de acreedores que heredó este proceso, hay una estructura de financiamiento que es un capital bastante favorable para el país: haber arreglado con el 93 % de los acreedores. 
 - ¿Ya en Nueva York habla con los buitres? 
 - No, y eso lo hizo bien el gobierno. Pero la solución que yo encararía es muy barata en relación a lo que nos puede suceder si no hay un acuerdo. Hay que evitar que toda la deuda negociada se nos transforme en deuda al contado. Además, hay que asumir que el país está en un momento económico financiero que huelga detallar o en todo caso se define en una sola palabra: grave a muy grave. 
 - ¿Está a tiempo Argentina de salir magullado pero más o menos entero de esta etapa del default? 
 - Me parece que sí, hay algunos días todavía. Y si no… ¡agarrate Catalina! 


"CUERO DURO"
 - ¿Cómo se siente ante la historia de la Alianza? 
 - Tengo cuero duro. Soy gallo de pelea. Estuve ahí con mis ideas de siempre y fui coherente con ellas. Por supuesto que hubiese querido que el país no sufriera esa crisis… el padecimiento de la gente. ¡Un horror! 
 - ¿Ni atisbos del síndrome Alianza? Otros miembros importantes de aquel poder se fueron de la política para siempre, o los fueron. 
 - Yo no me fui ni me fueron. Tanto que después de la Alianza fui candidato a presidente de la Nación en dos oportunidades. En una de ellas logre tres millones de votos, que… bueno, no sería para pararse en la esquina con cara de guapo, pero no parecía fácil para un exmiembro de la Alianza hacer esa cosecha. Si después mi suerte política fue otra, es otra cuestión. 
 - Contrafactual: ¿qué hubiese sucedido si la Argentina de la Alianza era la Argentina sojera de hoy? 
 - No sé… fue lo que fue. Pero en ese tiempo yo vislumbraba -por encima de los problemas coyunturales que tenía el país- que si acomodábamos la economía, estábamos en condiciones de trabajar en línea al proceso de crecimiento que finalmente llegó. Desde lo estructural, el reto más grave que teníamos era el desempleo. Ahí sí que teníamos que tomar medidas muy profundas. Incluso si uno reflexiona serenamente sobre ese tiempo, se da cuenta de que éramos blanco de una tormenta ajena: la baja del precio de gran parte de nuestros commodities en los mercados del sudeste asiático, cuyas economías entraron al nuevo siglo temblando; Rusia, que afectó el mercado de capitales, y también jugó en contra la devaluación que hizo Brasil… un peso pesado para la economía argentina. 
 - No nombra a la Convertibilidad como problema, cuando en todo relato sobre aquel pasado tiene mucha presencia. Que agotada, que no agotada. ¿Por qué? 
 - Que no la nombre no implica que no la reflexione en términos de problema. Hable que de tres causas externas, pero en todos mis documentos sobre esa historia -y acá le leo uno- teníamos un problema con un sistema bancario que funcionaba en clave a la Convertibilidad, una herramienta "sólida para enfrentar dificultades originadas en mecanismos monetarios pero, por las misma razones, era menos apto para soportar adversidades provenientes de problemas puntuales y graves: baja de los precios de los commodities, devaluación a la que procedió Brasil"… En fin. Como ministro, planteé un recorte del gasto que no era "salvaje" como dicen. Dado que lo malo era la coyuntura, buscamos recortar donde había mucha demagogia política: subsidios y podas en la plata que se iba sin sentido en el entramado universitario… De la Rúa no aguantó presiones y bueno… duramos poco. Nos fuimos. 
 - ¿Y eso duele aún? 
 - Duele la oportunidad perdida. Con nuestro plan, en algo más de un año, la economía habría estado rumbo a un crecimiento firme. De haberse aceptado esa austeridad, no hubiese habido default, corralito, etcétera. Ya es historia…Yo sigo en el rodeo diciendo lo que pienso y con argumentos. 
 - ¿Qué no se puede hacer en una economía bajo crisis? 
 - Creer que mañana el sol nos depositará soluciones en la ventana del poder… en una canastita y con bordados y propuestas crocantes…

Entrevista realizada por el periodista Carlos Torrengo para el Diario Río Negro.

sábado, 2 de agosto de 2014

“El default de Argentina fue un fracaso colectivo inexplicable”

Fue candidato a presidente de Argentina en 2003 y 2007, y a jefe de Gobierno de Buenos Aires en 2011. También fue ministro de Economía, ministro de Defensa y ministro de Infraestructura y Vivienda durante la presidencia de Fernando de la Rúa (1999-2001). Actualmente preside la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y la Fundación Cívico Republicana (FCR). Su nombre es Ricardo López Murphy y, además de político y profesor universitario, es un hombre sencillo.

El exministro me recibió en su oficina de la avenida Córdoba el jueves. La altísima humedad fue el segundo tema más recurrente de las conversaciones de ese día. El primero fue, sin lugar a dudas, el default y el futuro de la economía argentina. Me advirtió que estaba con la agenda apretadísima por el tema de la cesación de pagos —y es verdad, durante el tiempo que duró la entrevista lo llamaron al menos cuatro veces. El economista se mostró sorprendido por el resultado del default dado que Argentina tenía una baja deuda pública y un servicio anual de menos del 1%. 

En comparación con el default que enfrentó este país en 2002, la deuda que mantenía Argentina con los tenedores de bonos era radicalmente menor dado el acuerdo que sostuvo el gobierno con ellos en 2005 y 2010, cuando los bonistas aceptaron una quita de aproximadamente el 70%. Según él, “ningún país defaultea con una deuda pública chica y bajo servicio”.

Empecemos por el contexto local. ¿Qué opina usted de cómo se manejó la Argentina con respecto a la negociación con los fondos buitre?

Yo nunca les digo buitre, porque si ellos son buitre nosotros somos carroña. Yo entiendo que es un slang que se usa en Argentina pero implica para nosotros temas muy delicados…

Estos fondos se habían puesto como clave en toda su estrategia hacernos caer en default. Esa era la más grande amenaza que ponían sobre Argentina, y era una amenaza complicada, puesto que si caíamos en default, ellos también perdían porque van a la cola del default. Era, como dicen acá,“vuela el avión si no hacen caso a mi demanda”. Y la verdad que eso fue lo que ocurrió; para la Argentina es una tragedia.

El núcleo de la amenaza era el default. Argentina tenía tres características que es muy importante entender para ver la irracionalidad de la situación en donde estamos.

Argentina tiene una baja deuda pública, no por austeridad sino porque nadie nos presta, y eso es un factor importante. En general los países que defaultean son aquellos que tienen una enorme deuda pública.

También, la deuda argentina tenía un bajo servicio anual. Los costos de intereses de la deuda argentina eran de menos de 1%. Ningún país entra en default con una deuda pública chica y bajo servicio.

Forzarnos al impago es hacer un daño a un país que ya tiene un problema enorme en vinculación con el mercado de capitales.

Yo creo que esto ha sido mal manejado y terminamos en este desastre. Y este desastre es triple. Esto agrava los problemas de Argentina, que es quien más va a sufrir.

Por un lado es un mal resultado para el juez. La idea del juez era resolver la controversia. Yo creo que a lo mejor si se hubiese podido correr la resolución a enero, hubiese sido mas fácil superar un tema que en el acierto, en el error, traumatiza al gobierno argentino: la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers). Yo diría “hay que tener cuidado” porque no es un tema menor.

Tercero, es un muy mal resultado para los holdouts, porque son como los terroristas que se suicidan. ¿Qué queda después de volar esto? Si hay default y no se paga, perdemos todos.

Fue un fracaso colectivo casi inexplicable. Por tanto, la paradoja de Argentina es que ha hecho dos cosas increíbles: Tuvo el default más grande de la historia y el default más pequeño de la historia.

En 2002 tuvimos un default inmenso y ahí teníamos un problema: que la deuda era más grave y teníamos condiciones externas muy adversas. Ahora tenemos buenas condiciones y una deuda pequeña. Argentina es el único país del mundo que logra el impago en estas condiciones.

Yo creo que el Gobierno argentino ha subestimado este problema, ha usado una retórica inconducente de consumo doméstico que no ayuda a resolver problema y me parece que no percibe de la misma manera que yo lo hago, los inmensos costos que tiene el default. El Gobierno tiene una visión alegre sobre eso. Uno sabe como entra al default pero uno no sabe como sale de él.

En este proceso todos aprendimos. Yo creo que los que entraron aprendieron que a los holdouts le fue mucho mejor que a los holdins.

¿Tu volverías a entrar sabiendo cómo les fue a los que pleitaron? ¿O pleitarías también? Ahora, si todos pleitean, el tema no tiene solución. Es decir, para resolver estos problemas inventaron las leyes de quiebra, las sociedades de responsabilidad limitada.

Hay en el mundo mecanismos para resolver estos problemas pero no los hay para los deudores soberanos, por eso es tan complejo el tema, por eso todo el mundo es tan prudente en su retórica. Nadie habla sin el abogado al lado. Lo que ayer hizo el ministro Kicillof de hablar después de negociar cinco horas bajo un estrés extraordinario no lo hace nadie porque es muy difícil controlar las emociones en esa circunstancia. Y es muy difícil que uno diga cosas que después no tienen arreglo.

¿Resolverá algo el hecho de que Argentina vaya al tribunal de la Haya a protestar?

Podrás ir a la Haya, protestar, pero eso no va a solucionar el problema. Solo puede darles alivio y gratificarlos emocionalmente. Es como un luto, como un proceso de luto del fracaso. Eso no arregla el problema del default ni el acceso nuestro al mercado de capitales.

En el PanAm Post tenemos muchos lectores venezolanos, ¿cómo compararía a Argentina con la situación económica de ese país?

Venezuela no está en default. Argentina está en una categoría más baja. El único país latino que está en default en mi conocimiento es Cuba. Estamos en una situación extremadamente crítica. Venezuela no ha dejado de pagar el servicio de su deuda, nosotros sí.

En el caso de Venezuela, su deuda es significativa, en nuestro caso no. Lo que es increíble es que Argentina tenga un problema con una deuda tan pequeña.

El gasto público del Gobierno es un tema recurrente de la crítica opositora. ¿Cómo resolvería el problema del alto gasto público?

Para ponerlo en perspectiva, el gasto que estaba en 30 puntos del PIB pasó a ser de 50 puntos. Y va a haber que volver a un nivel razonable. Va a haber que ir para abajo. Eso se hará gradualmente si hay recursos, y más enérgicamente si no los hay. A veces uno corrige porque no hay remedio. No siempre es por inteligencia o lucidez.

El gasto público exagerado e ineficiente lo que hace es bajar el nivel de vida porque baja la creación de puestos de trabajo, baja la productividad, entonces uno puede empobrecerse terriblemente.

El caso de Venezuela es el caso más claro, es un país inmensamente rico —mucho más que Argentina— y vive mucho más pobremente porque ha desbordado el sector público y ha quebrado todas las actividades rentables en el país. Eso termina mal.

Uno puede corregir inteligentemente a tiempo, o porque tuvo una terrible crisis. Yo creo que Maduro y compañía van a corregir ahora, no porque se han vuelto lúcidos sino porque no tienen más espacio, la situación se les ha hecho inmanejable.

¿Cómo resumiría brevemente la década kirchnerista en Argentina?

Una década desperdiciada con un enorme costo para las generaciones más jóvenes, un lastre muy grande para nuestro futuro y a mi me produce una inmensa tristeza.

Me genera esto por lo que perdimos, por lo que desaprovechamos, por las consecuencias que van a quedar, por haber hecho tanto daño a nuestra cultura y a nuestro sistema de pensamiento.

Se ha machacado tanto con una retórica disparatada que los argentinos nos hemos deseducado, hemos perdido nuestra capacidad de entender nuestro dilema. Por eso nos pasan cosas patológicas como el caso de la deuda.

¿Qué opina de la polémica secretaría de Pensamiento Nacional que creó el gobierno semanas atrás?

La idea de que uno pueda imponer un pensamiento único desde el Estado endiosando a sus líderes es el paradigma del totalitarismo. Se relaciona con hacer del Estado el centro de nuestra vida y endiosar al líder de la experiencia estalisnista, maoísta, la experiencia fascista. Se subordinan los derechos individuales y las libertades al Estado. Esto es lo que define al colectivismo que para mí es la pesadilla del siglo XX.

¿Dónde está parado el liberalismo en la región?

Yo lo veo en una enérgica lucha ideológica, conceptual y cultural. La batalla más importante es la batalla por las ideas. Ojalá maduremos en esta batalla para poder librar una en el campo electoral.

Pero el primer plano precede al segundo. Los valores de la libertad, los éxitos de la libertad, el tipo de sociedad que ha construido la libertad, me parece que no tienen comparación. Cuando uno lo mira desde un ángulo racional es casi imposible creer que alguien elija el otro camino.

En este sentido hemos cumplido en resistir la ola colectivista y totalitaria y pasar vigorosamente a la ofensiva. Nadie nos ve ahora callados.

Han surgido jóvenes líderes que con un fervor extraordinario en sociedades donde la agresión a la libertad es tremenda están dispuestos a jugarse la vida en las calles. Yo eso no lo había visto en mi juventud. Los que venimos hace años batallando por estas ideas hoy sentimos una compañía inmensa. Y eso a mi me llena de placer.

Parte de esto es un proceso educativo, de la difusión de las ideas. Esa batalla cultural no ha concluido, al contrario, la estamos librando.  Desgraciadamente, hay mucha gente que vive del esperpento totalitario.

Yo diría que una de las cosas que más me han impactado es la percepción del éxito y del crecimiento de estas ideas en la literatura, en el debate público, en los jóvenes.

Te lo voy a decir con emoción: nada me gustaría más que vivir para verlo. Lo que ha sido casi una cátedra, se convierta en un foro, y que el foro se convierta en una legión de jóvenes que defiendan estas ideas. A esto le he dedicado mi vida, así que imagínate lo que me gustaría que estas ideas prevalecieran.

En este sentido somos invencibles, porque nos tienen que matar para quebrarnos.



Entrevista realizada por Belén Marty para PanamPost 

“Pagaremos todos muy caro la negación de la realidad”

Ricardo López Murphy asegura que en las últimas semanas eligió el silencio. No era tiempo de hablar o criticar, sino de ayudar al Gobierno en sus intentos por no caer en default, hoy ya parte de la realidad económica de la Argentina. El ex ministro de Economía aseguró a 3Días que un eventual regreso a los mercados internacionales "está liquidado" y que "la única forma de eludir la RUFO era ir y pagar directamente". El economista se lamenta: "Perdimos la batalla".

¿Qué cree que sucedió en Nueva York? 
- Un último intento de evitar el default por parte de la banca privada argentina, que encontró dificultades insuperables en las limitaciones legales tanto argentinas y regulatorias como en la actitud del Gobierno.

El special master y los holdouts dicen que la Argentina rechazó todo tipo de propuestas. ¿Había otra opción? 
- Mi interpretación es que la única forma de eludir la RUFO era ir y pagar directamente, o que alguien se hiciera cargo del juicio y que se estableciera el stay para poder seguir negociando. Eso siempre tenía el riesgo de que hubiera una interpretación de que se violaba la RUFO, ese riesgo estaba. Desde la sentencia de Griesa sabíamos que había un problema muy complejo. En sucesivas interacciones, yo propuse pagar al contado esa sentencia para lograr tres objetivos simultáneos: Evitar el default, cumplir la sentencia, y evitar que se dispare la cláusula RUFO. Eso obligaba al Gobierno argentino a un esfuerzo de obtención de reservas muy grande, lo que probablemente requiriera un tipo de cambio de referencia, y con las reservas que tenemos no alcanza. Entonces, hay que buscar reservas con procedimientos reales. Ese mecanismo en mi interpretación no daba lugar a ningún riesgo, pero en la medida en que se quiera pagar con bonos, conseguir plazos, ahí empiezan todos los problemas de las cláusulas famosas. 

Caída la propuesta de ADEBA, estaría negociando la banca extranjera… ¿es lo mismo? 
- Eso sería otro tipo de problema, con cierta complejidad, pero supongo que será una alternativa que alguien compre el juicio y busque generar mecanismos que eviten todos los problemas asociados al default. Si yo tuviera títulos argentinos estaría muy preocupado en estas circunstancias….

¿Por qué? 
Porque la ventaja para muchos tenedores de nuestros títulos era el largo plazo que tenía la deuda argentina y el bajo costo que tenía para el servicio de la deuda, tanto en términos externos como fiscales. Si se da el cross default y se aceleran los pagos como está en la legislación, toda esta ventaja se perdería y toda la deuda sería exigida en el corto plazo. De ser así, esa deuda no se puede pagar y entramos en el problema crónico que estas situaciones de default generan. De un default se sabe cómo se entra pero es muy difícil saber cómo se sale. 

¿Cuál es el escenario financiero al que nos enfrentamos? 
- La existencia de una situación de esta naturaleza va a restringir el acceso financiero tanto al sector público como privado. El sector público ya lo tenía casi vedado, ahora lo va a tener más cercado, y el sector privado va a estar sujeto a restricciones cada vez más severas por parte de los bancos en el mundo. En esas condiciones vamos a tener un cuello de botella muy duro en el sector externo, vamos a perder más reservas, vamos a tener un tipo de cambio marginal más elevado, vamos a tener menores cotizaciones de todos nuestros papeles, va a haber una caída de valor de las propiedades en la Argentina. Todo eso lleva a menor consumo, menor inversión, menor compra de bienes durables y agudiza la recesión. El problema es que el año que viene eso se empeora por los menores precios de las cosechas, así que el escenario es muy delicado. Parte de la estrategia del Gobierno al normalizar Club de París, el Fondo Monetario, CIADI, Repsol era poder volver al mercado de capitales, ya sea directamente desde el Gobierno o los privados y las provincias, y eso para mí esta liquidado. 

Con este resultado, ¿valió la pena regularizar con Repsol de la manera que lo hicimos? 
 - Parte de toda esa lógica tenía que ver con volver al mercado de capitales, este episodio invalida ese objetivo. Creo de cualquier manera que había que normalizar esas situaciones. A mí me hubiera gustado hacerlo de manera ortodoxa, como se ha hecho siempre en la Argentina, que nos permitió tener largos plazos de gracia en el Club de París, no pagar punitorios, ese en el fondo es una parte central del FMI. 

Pollack dijo que "el default no es una condición técnica; es un evento real que dañará a personas reales". 
- Es un proceso que va a ir agravándose con el correr de las semanas, o sea, va ir devaluando los valores de las propiedades, de las empresas, de las inversiones en la Argentina, va a ir limitando las oportunidades y va a ir aislando más al país de lo que ya estaba aislado. La Argentina, producto de que nadie le quería prestar, tenía como ventaja la poca deuda. Ningún país con poca deuda declara el default, eso lo hacen países con mucha deuda y que no pueden hacer frente a la deuda. Declarar el default, por la razón que fuera, cuando se tiene poca deuda y la tiene estructurada a muy largo plazo es casi imposible de entender desde el punto de vista de los intereses del país. 

¿Qué le pareció el discurso de Kicillof? 
- Creo que hay una costumbre de decir una cosa y después hacer otra. Sucedió con Repsol, el Club de París y el CIADI. Yo soy muy escéptico de las palabras de este gobierno, porque dicen una cosa y después hacen lo contrario, tengo mis reservas. No quisiera fijarme en el discurso sino intentar mirar los hechos. Los hechos son que hasta hoy y hasta donde la información pública llega, el país va a estar en default y eso nos va a causar un daño grande. Debo reconocer que tenía una expectativa muy favorable, creyendo que en el último minuto se había encontrado un espacio que va a permitir evitar este enorme problema que se compra la Argentina, para este gobierno, pero también para los que le siguen. Yo no veo sencilla la salida del default. Después de la experiencia de estos juicios, ¿cómo hace usted para que alguien acepte volver a estar en este esquema y no pida lo que se le ocurra? 

¿Kicillof tiene razón cuando destaca que el fallo de Griesa ha sido criticado por el FMI, por el Mercosur? 
- Nadie está diciendo que el fallo es razonable. Hay muchas cosas que son observables, no sólo del fallo sino del marco legal existente, de las reglas de juego, todo eso es cierto, hay problemas y desmesuras pero eso no cambia las dificultades que usted tiene. Es como que me pregunte por qué llueve o por qué hay un tsunami, nadie está a favor de que existan, pero ocurren. ¿Estamos en fuerza de cambiar la legislación internacional o la de los Estados Unidos? No. Entonces, hacernos la reflexión de que las legislaciones internacionales no son las que a nosotros nos gustarían no cambia el problema que enfrentamos. n Justamente, la Presidenta reclama un nuevo orden financiero internacional… - Eso no va a ocurrir en ningún plan racional en un tiempo que atienda nuestro problema. 

Pero hay que decir que son aguas inexploradas en los mercados internacionales en las que está hoy la Argentina… 
- Justamente, ése es nuestro error. La verdadera amenaza de los holdouts era la posibilidad de llevarnos a un default, porque esa era una catástrofe para nosotros, y lo lograron. Desde el punto de vista de nuestros intereses perdimos la batalla, porque nuestro principal interés estaba en que no nos llevaran al default. n Capitanich y Kicillof insisten en que no es default porque se pagó. - No es un problema de semántica. En la vida comercial y financiera, y éste es un problema comercial y financiero nos guste o no nos guste, la relevancia de querer cambiar la semántica de las palabras no cambia la naturaleza de los hechos. 

Para usted es default claro… 
- Exactamente. Acá no hay victorias morales que empardan las derrotas financieras, no existe tal cosa. En todas las crisis las personas buscan evasivas, buscan sacarse de encima, negar la realidad. n Le insisto, Capitanich dijo que es una patraña decir que la Argentina está en default. - Yo miro los hechos, no lo que a mí me gustaría que sean los hechos. Me gustaría que la Argentina no hubiera entrado al default, que hubiera preservado el financiamiento a largo plazo que tenía, que no se le acelerara la deuda, que no se le produjera una crisis de confianza como esto va a producir. Yo deseo que le vaya lo mejor posible al país, pero yo no niego la realidad. 

Ahora, pareciera que todavía existe una posibilidad de reflotar el acuerdo entre privados… 
- Eso es verdad, todavía hay algo de tiempo, hay como 60 días de tiempo, porque van a tener que lograr las mayorías para poder acelerar y pedir los cross default, y eso lleva algunos días. Uno podría lograr antes de que eso madure revertir los hechos. Si se corrige la semana que viene, yo creo que gran parte de los males más delicados se evitan. 

Evidentemente todavía no es un capítulo cerrado… 
- La vida no se termina ni los problemas van a ser de golpe. Pero no neguemos la realidad porque sino no podemos entender la naturaleza del conflicto que tenemos que superar. 

Usted es político, no solamente economista. ¿Políticamente le parece que el Gobierno de esta manera está negando la realidad? 
- A mí me parece que la retórica que se ha usado no es la que permitía resolver el problema y con el tiempo cuando usted usa una determinada retórica termina siendo rehén de la retórica, porque cuando la abandona pierde legitimidad y representatividad. 

Ocurre que el slogan político del kirchnerismo es "Patria o Buitres". 
- Lo más importante para el Gobierno era conservar una estructura de financiamiento, que era relativamente favorable, donde había entrado el 93% de los acreedores. Si eso se cae, como creo objetivamente que va a ocurrir si no se puede revertir esto, yo no veo un escenario más negativo. Menos reservas, la deuda en default, con la economía paralizada, con una altísima inflación. ¿Le parece una buena forma de terminar? Inexorablemente, la única verdad es la realidad. La realidad va a ser muy lacerante para la Argentina. 

¿Cómo termina económicamente lo que queda del gobierno de Cristina Kirchner, entonces? 
- Creo que va a terminar muy mal, en una crisis mayor que la que ya tenemos, que es una crisis seria, y se va a ir agravando con el transcurso de los meses y no es un sendero inteligente e incongruente con lo que venían haciendo desde principio de año, que para evitar ese resultado habían estado cambiando cosas, negociaron internacionalmente e hicieron las cosas que hicieron. Volver hacia atrás, con los precios de la soja cayendo, con Brasil en receso, con la crisis energética que tenemos, con las escasas reservas y la inflación, es un escenario muy negativo. Pagaremos todos muy caro la negación de la realidad. 

 Entrevista Publicada en el diario El Cronista Comercial, el viernes 1 de agosto de 2014.