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lunes, 11 de junio de 2012



López Murphy: "Inflación sigue siendo síntoma de un desequilibrio grande" 




«Se encareció la producción por sustituciones ineficaces. El impacto en la oferta de insumos cuya importación está trabada puede paralizar la totalidad de la producción, con un daño enorme a la actividad, el empleo y las cuentas fiscales», dijo el exministro de Economía Ricardo López Murphy. En diálogo con este diario, el economista señaló además que «el tipo de cambio necesario para equilibrar los pagos externos se parece mucho más al que se cotiza la moneda argentina en la operación cruzada en Montevideo que el valor que tiene aquí en Buenos Aires en el mercado oficial».

Periodista: ¿Cómo está viendo la evolución de los controles cambiarios?

Ricardo López Murphy: Están haciendo daño por tres grandes avenidas. La primera es el primer impacto en la oferta de insumos cuya importación está trabada, que aunque sólo representa un 3%, puede paralizar la totalidad de la producción con un daño enorme a la actividad, el empleo y las cuentas fiscales. Por otro lado, se ha creado un costo inmenso para tratar de lidiar con este problema. Se encareció la producción de manera significativa, por sustituciones ineficaces y que a la larga son aun más costosas que paralizar la producción. Por último, está la incertidumbre y la huida de activos argentinos que afecta la demanda agregada generando un efecto recesivo adicional.

P.: ¿El valor del paralelo está más cerca del que debería tener el oficial?

R.L.M.: El desequilibrio que se ha creado sumado a las expectativas negativas hacen que el tipo de cambio necesario para equilibrar los pagos externos seguramente se parece mucho más al que se cotiza la moneda argentina en la operación cruzada en Montevideo, que el valor que tiene aquí en Buenos Aires en el mercado oficial.

P.: ¿La desaceleración de la economía se debe en mayor medida a cuestiones internas o al contexto internacional?

R.L.M.: Esencialmente han sido razones internas, como la maduración de desequilibrios largamente incubados. El impacto de la devaluación en Brasil tiene su peso también. Las trabas comerciales contrarias al espíritu y los tratados del Mercosur que se han impuesto mutuamente los países magnificaron el problema, que de por sí era muy serio. Si las circunstancias externas se agravaran en el futuro próximo, el escenario sería extremadamente delicado. Por suerte, hasta ahora no ha ocurrido. Lo cierto es que la dificultad debida a las políticas domésticas en nuestro país se agrava mes a mes. Nada automático corregirá mágicamente semejante zafarrancho organizativo e institucional. Mucho menos revertirá las expectativas negativas que se han ido acumulando. Sólo un cambio claro de régimen organizativo de la política pública permitirá ir revirtiendo este estado de cosas.

P.: ¿Pero se podrá salir de estas dificultades como de otras crisis?

R.L.M.: A diferencia de 2008, debe tenerse presente que no tenemos la holgura fiscal ni la cuenta corriente del balance de pagos de ese momento. Tampoco hay, como es natural y complementario, un tipo de cambio competitivo como el de esa circunstancia.

P.: ¿Entonces, proyecta recesión?

R.L.M.: Mi expectativa es un crecimiento sumamente bajo o nulo.

P.: ¿En qué medida impacta la continuidad de las trabas a las importaciones en ese bajo crecimiento?

R.L.M.: El problema se agudiza semana a semana. Los inventarios atenuaron inicialmente el impacto, pero ya no hay insumos y es de esperar un agravamiento de los problemas de oferta.

P.: ¿Éste es el mayor problema económico del país, o la inflación sigue siéndolo?

R.L.M.: La inflación sigue siendo el síntoma de un desequilibrio muy grande, que destruye el entramado social y afecta agresivamente la convivencia. Pocas cosas se pueden hacer más conflictivas y regresivas en una sociedad que propiciar una elevada inflación. En los hechos, en nuestro país, la inflación ha sido causada por los desbordes fiscales y monetarios, implícitos en la política gubernamental.

P.: ¿Es lo primero que debería solucionarse?

R.L.M.: Hay otros problemas también que son muy decisivos: la crisis organizativa de la economía argentina, tanto en materia monetaria como en materia asignativa es uno. Por ejemplo: un senador nacional es el vocero y anunciante de las medidas en política cambiaria, el ministro del interior se ocupa de la infraestructura, la agencia de recaudación de impuestos del control se encarga de la compra de divisas extranjeras. La ausencia de presupuesto y programa monetario, que deban ser cumplidos y orienten el accionar de la política pública, hace el resto. La política comercial es absolutamente imprevisible y la visión estratégica apunta a mercados y productos que escapan a una clara racionalización, como lo ha mostrado la reciente misión comercial a Angola, así como los otros anuncios de futuros viajes comerciales. La política financiera del Estado también resulta compleja para elucidarla, en cuanto a permitir fortalecer la confianza y previsibilidad, como ocurre en nuestros países vecinos.

P.: ¿Eso afecta la llegada de inversiones?

R.L.M.: Es otro de los problemas. La ausencia de reglas propias del estado de derecho en las decisiones del Estado, en particular las más significativas. La desconfianza, arbitrariedad y desconocimiento de límites ha llegado a extremos nunca vistos. Esto, más allá de su impacto sobre los modos y estilos republicanos, crea una incertidumbre que demuele el proceso de inversión y la propia noción del derecho de propiedad. En esta interpretación, aún no vimos nada de las consecuencias de este estado de las expectativas de los agentes económicos, sobre el desempeño de la actividad productiva y las inversiones.

P.: ¿Los recortes en los subsidios cambian en algo el escenario?

R.L.M.: Resulta claro que la estructura de subsidios generales en servicios públicos, compras de todo tipo de empresas privadas, administración del sector empresario publico, subsidios a la trama de grupos prebendarios y los proyectos inútiles y altamente costosos crean un espacio muy significativo de saneamiento. Ello no será trivial, se ha acumulado tal nivel de distorsiones que su corrección requerirá una acción muy compleja, sofisticada, pero que se volverá drástica si se siguen demorando las acciones para enfrentar el problema, o peor aun agravándolo. Hay regiones y rubros productivos que reciben subsidios de una magnitud tal que cuesta comprender cuál fue el análisis beneficio costo social que le dio lugar en la política pública.

P.: ¿Por ejemplo?

R.L.M.: En algunos casos, los montos comprometidos permitirían crear casi 500 puestos de trabajo en otras actividades más sanas por cada puesto subsidiado en esas regiones y rubros. Su expansión es empobrecedora y destruye de manera creciente el valor agregado. Lógicamente esos subsidios alguien los paga y ése es el estado de postración que los sectores más eficientes y productivos del país están sufriendo, así como la presión tributaria extravagante que se está soportando.

P.: ¿La crisis internacional impactará en mayor medida a la Argentina hacia fin de año? ¿España saldrá de la crisis en el corto plazo? ¿Cómo ve el futuro del euro?

R.L.M.: La crisis internacional es delicada y requerirá una gran cooperación. El núcleo de ella se encuentra en Europa y seguramente veremos en las próximas semanas acciones para tratar de amortiguar las dificultades que esos países están enfrentando. La construcción del euro es un proyecto político con costos económicos.

P.: ¿Cuáles creen que serán esas medidas?

R.L.M.: Mi cálculo es que seguirán tensionando a las naciones que deben aportar para que esos costos puedan ser solventados. En mi expectativa, sobre esta área del mundo, incluyo una necesaria flexibilización de la política monetaria y un alargamiento del marco temporal de los procesos de consolidación fiscal, con los mayores recursos necesarios. Espero también como un subproducto de ese esfuerzo fiscal, de aportantes y recipientes, la consolidación de los patrimonios bancarios de las instituciones más afectadas. La magnitud de la tarea, los recursos necesarios estremecen a cualquier observador informado y ponen riesgos altos a algún error de cálculo por parte de los actores, tanto en cuanto a la magnitud de las ayudas requeridas como del timing de éstas.

Entrevista de Florencia Lendoiro

Fuente: Ámbito Financiero | http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=640636