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martes, 25 de noviembre de 2014

“Hoy llamar a la cohesión social no es sexy”

López Murphy: “Hoy llamar a la cohesión social no es sexy”


El dirigente lamenta que la sociedad crea que es gratis no aplazar a los chicos; jubilarse sin hacer aportes y no castigar a los que delinquen. Advierte sobre la tinellización de la política y la falta de debate.

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Mario Cáffaro

“Hoy en la Argentina prevalece la visión de que las cosas son gratis; que no aplazar es gratis; que no obligar a hacer aportes previsionales es gratis y que no castigar a los delincuentes es gratis. No es gratis”, exclama Ricardo López Murphy, distendido en charla con El Litoral en la tarde santafesina en dependencias de la Bolsa de Comercio. Más tarde, invitado por la Asociación Civil Río Paraná presentará su nuevo libro “Mejores políticas públicas” que son una síntesis de las charlas que ofrece la Fundación Cívico Republicana para la formación de dirigentes “con una visión alternativa a la que prevalece hoy”.


—¿Cuál es el enfoque del libro?

—Enfatiza cuestiones republicanas; criterios de decencia que necesita una sociedad en sus liderazgos; características de los países exitosos; lo que hacen nuestros vecinos a los que les va bien; enfatiza con un criterio positivo qué condiciones hacer. Cómo convertir los planes sociales en planes educativos; cómo hacer volver a la gente al trabajo. Planteo la idea de llevar el plan social para que se termine la escuela secundaria, el requerimiento es terminar la secundaria, eso es revolucionario. Si la Argentina lograra que el grueso de su población terminara la escuela secundaria daríamos un salto cualitativo más allá de los problemas que tiene la educación.


— ¿Terminar cualquier tipo de escuela?

—Hoy termina el 43% de los chicos la escuela secundaria, de ellos la mitad no comprende los textos. Es mejor que terminen porque produce cierta disciplina. Estoy de acuerdo que además sería mejor que la escuela tuviera otros estándares de calidad. Una meta inicial razonable sería que para el 2020 el 80% de los chicos terminen la secundaria. Sería impactante. Recuerde que la ley establece la obligatoriedad de la escuela media, yo pido pasar del 43 al 80%. Se puede hacer. Requiere un esfuerzo sistemático. Si hubiera sido presidente hubiese hecho una campaña enorme para que los chicos terminen la secundaria; para que abandonen la droga, para que practiquen deportes.


—La droga lo ha invadido todo. Tenemos fronteras porosas, policía complicada con el delito. ¿Cómo se sale?

—Combatiendo en todos los planos. Primero hay que convertirlo en un tema de salud pública. No hay que equivocarse, esto no lo arreglan ni los militares ni la policía; es un problema de salud pública. La acción que tiende a batir la demanda es mucho más eficaz que la acción de combatirla con medidas policiales. Es fundamental que el liderazgo hable todo el día de eso. Se puede mirar la experiencia de Tabaré Vázquez cuando fue presidente de Uruguay e hizo una batalla central contra el tabaquismo. Los índices de tabaquismo bajaron drásticamente con todo el correlato que eso tiene en términos de bajar enfermedad, riesgos cancerígenos. Imagínese aquí en vez de atizar el odio entre los argentinos, si hiciéramos una campaña para terminar la escuela secundaria, practicar deportes y para acabar con la droga. Además haría una campaña para conducir mejor; tenemos mucha accidentología en rutas más allá de los problemas de infraestructura. Todas esas cosas no son costosas, son valiosas socialmente, sería una forma de hacer política eficaz.


—Usted hace un enfoque social fuerte, cuando siempre fue economista.

—Si lográramos abatir el consumo de drogas a los niveles que teníamos diez o quince años atrás; si lográramos que los chicos terminen el secundario; que hagan masivamente actividad deportiva y si lográramos reducir las siniestralidad en el tránsito te puedo asegurar que pocas cosas tendrían un resultado tan fuerte en la economía.


—¿Habría empleo para la gente?

—La gente que ha terminado la escuela secundaria tiene mucho menor tasa de desempleo que los que no terminan. Esto tiene una explicación: la tecnología que está disponible requiere más formación; hoy la tecnología discrimina muy duro a la gente de baja calificación. Empleo requiere más inversión, si subiéramos 5 ó 7 puntos la tasa de inversión, el tema del desempleo abierto desaparece rápidamente. El desempleo disfrazado, el exceso de empleo público, llevará más tiempo. Si agregamos reformas laborales e impositivas sensatas tendríamos una expansión extraordinaria del empleo.
Las cosas que estoy diciendo requieren una definición política sobre la forma de ver el mundo, esto no construye antagonismo, construye cohesión social. No es el enfoque que hoy predomina en la Argentina y tal vez no sea el enfoque que permita ganar las elecciones. Llamar a la cohesión social no es sexy.


—¿Los principales precandidatos a presidente toman algo de esto?

—No hablan de estos temas. La política desgraciadamente ha perdido dos grandes capacidades: una la del debate, la otra, la falta de programas e ideas. Hoy en la política se ve una tinellización, el candidato tiene que aparecer en el mundo del espectáculo. Los candidatos están haciendo de seguidores de una costumbre social, la gente mira a Tinelli, le dan un premio a la cultura, es una cuestión disparatada. No quiero ser derogatorio, pero veo en esto un empobrecimiento de la política. Más interesante es escuchar propuestas prácticas, claras, operativas.


—Usted tiene propuestas pero está fuera de la carrera.

—La carrera depende de las encuestas. Si las encuestas me dieran favorable estaría en la carrera. Los temas que hablo, son valiosos, pero no generan interés en la opinión pública; no motivan.


—¿La opinión pública fue ganada por la farandulización de la política?

—Esto ha ocurrido, es un dato de la realidad. Usted hoy no ve una organización, disposición y debates y presentación de alternativas que motiven a los periodistas. Hubo en el pasado un afán por discutir los temas, recordemos el debate (Dante) Caputo - (Vicente) Saadi por el acuerdo con Chile. ¿Se imagina hoy un debate de política exterior con rating como tuvo aquel?. El país ha cambiando; para mi gusto, no para bien.

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Todo al revés

—Inseguridad y economía ¿son las prioridades de la gente?

—Pero a nivel casi infantil. La preocupación es que pase algo que me saque esta angustia. No cómo se construye una sociedad que va retrayendo esas llagas como si fueran una cosa patológica. No hay una visión en la opinión pública de que eso no va a salir por arte de magia, eso va a salir con un cambio importante y que tiene que ver con qué hacemos con la droga, con los valores, las instituciones de la seguridad, con qué criterio organizamos la acción punitiva del Estado. Usted tiene abolicionistas incluso en la Corte Suprema y buena parte de nuestro sistema jurídico. Es muy difícil lograr éxito en la lucha contra la inseguridad porque se está auspiciando que el problema se multiplique. Prevalece una ideología en la Argentina que quiere alumnos sin aplazos, jubilados sin aportes, malhechores sin castigo. Esto prevalece, yo no estoy de acuerdo.


"Si logramos que los chicos hagan deportes, que no entren en la droga y que terminen la secundaria, estamos en otra sociedad”.


Ricardo López Murphy