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lunes, 4 de agosto de 2014

"El gobierno está preso de una retórica épica"

Exministro de Economía y excandidato a presidente, López Murphy está convencido de que el gobierno tiene aún posibilidades de sacar a la Argentina del default asumiendo el problema lejos de toda la retórica de carácter épico que lo rodea. 

 - ¿Cómo reflexiona el tema de default? 
 - Tengo la certidumbre de que no alcanza con encuadrar en problema en la reflexión técnico-financiera o económica. Hay que reflexionar cómo se planta el gobierno ante el problema. Y ahí hay dificultades porque opera bajo dictado de imaginarios escondidos en repliegues de su "ser", o su "identidad", que me resultan por momentos insondables. 
 - ¿Es un tema a abordar desde la antropología, la ontología? 
 - No instrumental para pensarlo desde esos saberes. Los K están reflexionando el problema apelando a una especie de jeringozo. 
 - ¿Llega a esa conclusión con sólo seguir el discurso K y su historia? 
 - No necesariamente. Hablo de lo puntual: la forma en que enjuagan todo lo referente al default. Lo de jeringozo lo sumo para definir la extrañeza de mucha gente sensata que incluso quiere ayudar a superar este problema. Pero se encuentra con las manos atadas. En el exterior, por caso, se les presenta disparatado, flagelado, un tema importante, pero también solucionable desde hace mucho tiempo. Esa es la pregunta más difícil de contestar. 
 - Si se acepta que es un problema solucionable, ¿por qué esa conducta? 
 - El gobierno está prisionero de una retórica épica. Mucho de miopía, incluso alentada desde varios planos de la comunicación que fundamenta que esta línea -"patria o buitre" - entusiasma a la gente y esto favorece al gobierno… 
 - ¿Cuánto dura la vitalidad de ese caldo gordo? 
 - ¡Ah, esa es otra historia! Poco. Pero esto no quiere decir que también en el exterior no haya comprensión del tema, de que lo que le sucede a Argentina sea producto de una gran arbitrariedad porque, entre otras razones, no haya un marco regulatorio para manejar estos casos. - ¿Esta ausencia legitima a los buitres? - Tienen recursos para pleitear en defensa de las moras de deuda que han comprado. Tienen el contrato y aplican la legalidad. En esa tarea han tenido gran eficacia porque lo que hacen es aplicar la legalidad. Tienen un contrato, y mientras no haya una regulación sobre esta materia, la ley es el contrato. En otros planos, en Argentina también hay fondos buitres. 
 - ¿Con qué perfiles? 
 - Yo conozco gente, abogados, que compran juicios entablados por gente que no puede, por ejemplo, seguir causas. Mire: hace muchos años, el Banco Central salió a vender las acreencias que tenía. Primero se las ofrecían a los propios deudores. Y si uno se hacía el zonzo y no quería comprar, se las ofrecían a buitres vernáculos. - ¿Esas acreencias provenían de intervención de bancos privados, financieras? - El grueso tenía ese origen. Y mientras las tuviera el Central, para esos deudores eran papeles. Pero cuando salió a venderlas, pagaban. Y si no, a los buitres nuestros. 
 - ¿La gente que manejó la negociación -me refiero a los planos técnicos- tenía solidez de formación para estar ahí? 
 - En este gobierno uno puede tener muy buena formación, pero siempre estará prisionero de lo que Cristina diga, de cómo ella pondere, de cómo ella se vea ante el problema en relación a tantos años de hablar y hablar de amigos y enemigos. Y ahora, el país está prisionero de jeringoza K… 
 - ¿Qué es evidente entonces? 
- Que la presidenta hace primar más ese historial que solucionar el problema. 
 - Si la presidenta lo llama… - Imposible. - …y le dice "Mire Ricardo, pensamos distinto en política, en economía, pero acá están los pasajes, los viáticos. Vaya a Nueva York y arregle el entrevero del default. ¿Qué hace? 
 - Admitamos la posibilidad de lo imposible. Le digo que hay que pagar en efectivo, que es el único camino que queda. No pagar con bonos. Acá hay que pagar, que creo que es a hoy un monto de 1.600 millones. Esto renovaría imagen, porque hay que entender que en materia de toda esta deuda con la masa de acreedores que heredó este proceso, hay una estructura de financiamiento que es un capital bastante favorable para el país: haber arreglado con el 93 % de los acreedores. 
 - ¿Ya en Nueva York habla con los buitres? 
 - No, y eso lo hizo bien el gobierno. Pero la solución que yo encararía es muy barata en relación a lo que nos puede suceder si no hay un acuerdo. Hay que evitar que toda la deuda negociada se nos transforme en deuda al contado. Además, hay que asumir que el país está en un momento económico financiero que huelga detallar o en todo caso se define en una sola palabra: grave a muy grave. 
 - ¿Está a tiempo Argentina de salir magullado pero más o menos entero de esta etapa del default? 
 - Me parece que sí, hay algunos días todavía. Y si no… ¡agarrate Catalina! 


"CUERO DURO"
 - ¿Cómo se siente ante la historia de la Alianza? 
 - Tengo cuero duro. Soy gallo de pelea. Estuve ahí con mis ideas de siempre y fui coherente con ellas. Por supuesto que hubiese querido que el país no sufriera esa crisis… el padecimiento de la gente. ¡Un horror! 
 - ¿Ni atisbos del síndrome Alianza? Otros miembros importantes de aquel poder se fueron de la política para siempre, o los fueron. 
 - Yo no me fui ni me fueron. Tanto que después de la Alianza fui candidato a presidente de la Nación en dos oportunidades. En una de ellas logre tres millones de votos, que… bueno, no sería para pararse en la esquina con cara de guapo, pero no parecía fácil para un exmiembro de la Alianza hacer esa cosecha. Si después mi suerte política fue otra, es otra cuestión. 
 - Contrafactual: ¿qué hubiese sucedido si la Argentina de la Alianza era la Argentina sojera de hoy? 
 - No sé… fue lo que fue. Pero en ese tiempo yo vislumbraba -por encima de los problemas coyunturales que tenía el país- que si acomodábamos la economía, estábamos en condiciones de trabajar en línea al proceso de crecimiento que finalmente llegó. Desde lo estructural, el reto más grave que teníamos era el desempleo. Ahí sí que teníamos que tomar medidas muy profundas. Incluso si uno reflexiona serenamente sobre ese tiempo, se da cuenta de que éramos blanco de una tormenta ajena: la baja del precio de gran parte de nuestros commodities en los mercados del sudeste asiático, cuyas economías entraron al nuevo siglo temblando; Rusia, que afectó el mercado de capitales, y también jugó en contra la devaluación que hizo Brasil… un peso pesado para la economía argentina. 
 - No nombra a la Convertibilidad como problema, cuando en todo relato sobre aquel pasado tiene mucha presencia. Que agotada, que no agotada. ¿Por qué? 
 - Que no la nombre no implica que no la reflexione en términos de problema. Hable que de tres causas externas, pero en todos mis documentos sobre esa historia -y acá le leo uno- teníamos un problema con un sistema bancario que funcionaba en clave a la Convertibilidad, una herramienta "sólida para enfrentar dificultades originadas en mecanismos monetarios pero, por las misma razones, era menos apto para soportar adversidades provenientes de problemas puntuales y graves: baja de los precios de los commodities, devaluación a la que procedió Brasil"… En fin. Como ministro, planteé un recorte del gasto que no era "salvaje" como dicen. Dado que lo malo era la coyuntura, buscamos recortar donde había mucha demagogia política: subsidios y podas en la plata que se iba sin sentido en el entramado universitario… De la Rúa no aguantó presiones y bueno… duramos poco. Nos fuimos. 
 - ¿Y eso duele aún? 
 - Duele la oportunidad perdida. Con nuestro plan, en algo más de un año, la economía habría estado rumbo a un crecimiento firme. De haberse aceptado esa austeridad, no hubiese habido default, corralito, etcétera. Ya es historia…Yo sigo en el rodeo diciendo lo que pienso y con argumentos. 
 - ¿Qué no se puede hacer en una economía bajo crisis? 
 - Creer que mañana el sol nos depositará soluciones en la ventana del poder… en una canastita y con bordados y propuestas crocantes…

Entrevista realizada por el periodista Carlos Torrengo para el Diario Río Negro.